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La vacunación es una de las herramientas más poderosas que tienen para proteger la salud de los niños. En los Estados Unidos, solo en los últimos 30 años, las vacunas infantiles han:
Muchas de las vacunas que las personas necesitan se administran antes de los 2 años. Los bebés, los niños y los adolescentes deben recibir sus vacunas según el programa recomendado por la Academia Americana de Pediatría (AAP). Esto ayuda a protegerlos desde temprana edad y los mantiene seguros a medida que crecen.
Es comprensible que tenga preguntas sobre la vacunación. Existen muchas vacunas diferentes y mucha información contradictoria. Esta página ofrece respuestas a preguntas comunes sobre la vacunación y proporciona recursos para que pueda obtener más información.
Si tiene preguntas sobre la vacunación, debe hablar con el proveedor de atención de salud de su hijo.
¿Cómo funcionan las vacunas?
Todas las vacunas entrenan las defensas naturales del cuerpo (el sistema inmunológico) para identificar y combatir gérmenes específicos. Esto permite que el cuerpo responda de manera rápida y eficaz si se expone a la infección real.
¿No pueden contraer la infección contra la que se vacunaron?
Sí, las personas vacunadas pueden contraer una infección, y a veces lo hacen, incluso si han sido vacunadas contra ella. Ninguna vacuna es 100 % eficaz, pero las personas vacunadas tienen menos probabilidades de infectarse que las personas no vacunadas.
Cuando las personas vacunadas se enferman, su enfermedad suele ser más leve y menos propensa a causar problemas de salud que en las personas no vacunadas.
La eficacia de una vacuna depende del tipo de vacuna y de la infección contra la que protege. Por ejemplo, se ha demostrado que dos dosis de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés) son eficaces en un 97 % para proteger a las personas contra el sarampión de por vida. Esto se debe, en parte, a que el virus del sarampión es un virus estable y no ha cambiado mucho a lo largo de los años.
Por el contrario, el virus de la gripe cambia constantemente y hay muchas cepas diferentes. Por eso se recomienda la vacuna contra la gripe cada año para todas las personas mayores de 6 meses. A veces, las personas siguen contrayendo la gripe después de vacunarse, pero la vacuna contra la gripe las protege de enfermedades graves y complicaciones.
¿Es mejor que mi hijo contraiga la enfermedad y desarrolle inmunidad natural en lugar de vacunarse?
No. Contraer la enfermedad puede proporcionar inmunidad, pero conlleva riesgos reales que las vacunas están diseñadas para evitar. La infección natural significa que el niño tiene que enfermarse y puede infectar a otras personas.
Muchas enfermedades que las vacunas pueden prevenir pueden causar complicaciones graves, como infecciones pulmonares (neumonía), inflamación cerebral, discapacidad a largo plazo o incluso la muerte. Incluso los niños saludables pueden tener complicaciones graves cuando se enferman.
Las vacunas proporcionan al sistema inmunitario un "ensayo" seguro. Crean una protección sólida sin exponer al niño a los peligros de la propia enfermedad. La vacunación ofrece los beneficios de la inmunidad con mucho menos riesgo.
¿Son suficientes la higiene y una buena alimentación para protegerse contra las enfermedades?
No. La higiene y una buena alimentación son importantes para el bienestar. Lavarse las manos puede ayudar a reducir el riesgo de infección, y disfrutar de buena salud puede mejorar los resultados cuando los niños enferman. Sin embargo, esto no sustituye a la vacunación.
Las vacunas actúan junto con las defensas naturales del organismo para crear una protección integrada contra enfermedades específicas. A menudo previenen la enfermedad antes de que se produzca. Las vacunas ofrecen un nivel de protección específica que los hábitos saludables por sí solos no pueden proporcionar.
Puede practicar la higiene, la buena nutrición y la vacunación al mismo tiempo. Esta es la mejor manera de preparar a su hijo para una vida larga y saludable.
¿Por qué vacunar contra una enfermedad que normalmente no es grave?
Las enfermedades que parecen "leves" pueden ser muy graves, especialmente para los bebés, los niños pequeños y las personas con ciertas afecciones de salud preexistentes.
Incluso las personas saludables pueden enfermarse gravemente. Las enfermedades para las que tenemos vacunas pueden causar complicaciones graves o discapacidades de por vida. A veces, estas enfermedades pueden desarrollar nuevas complicaciones más adelante en la vida.
Por ejemplo, aproximadamente 1 de cada 5 personas no vacunadas en los Estados Unidos que contraen sarampión serán hospitalizadas. Aproximadamente 1 de cada 1000 personas con sarampión desarrollará inflamación cerebral, lo que podría provocar daño cerebral. El riesgo es mayor en niños menores de 5 años. Incluso si su hijo se recupera completamente de una infección de sarampión, sigue existiendo riesgo. La infección puede causar "amnesia inmunológica", lo que hace que su hijo sea más propenso a contraer otras infecciones durante años.
Otro ejemplo es la varicela. La varicela puede parecer solo una semana incómoda con picazón para su hijo, pero puede causar complicaciones graves. Su hijo podría contraer infecciones graves o problemas de sangrado. Más adelante en la vida, el virus de la varicela puede volver a activarse y causar herpes zóster, una afección nerviosa dolorosa. Los estudios demuestran que la vacuna contra la varicela también reduce en gran medida la probabilidad de contraer herpes zóster.
La tos ferina puede parecer solo una tos, pero no lo es. La tos ferina puede causar complicaciones que van desde problemas menos graves, como infecciones de oído y deshidratación, hasta neumonía, daño cerebral y la muerte. Incluso el curso normal de la enfermedad puede incluir tos incontrolable o incluso violenta durante una a seis semanas. Alrededor del 30 % de los bebés menores de 1 año que contraen tos ferina necesitan atención hospitalaria. Entre el 1 % y el 2 % morirán.
¿Por qué debo vacunar a mi hijo contra una enfermedad que hoy en día es poco común?
La ciudad de Nueva York es una ciudad global con una alta densidad de población, con mucha gente entrando y saliendo y viviendo muy cerca unos de otros. Siempre existe el riesgo de que entre y se propague una enfermedad. La vacunación es aún más importante aquí.
Muchas enfermedades son poco comunes ahora gracias a la vacunación. A medida que menos personas se vacunan, esas enfermedades pueden reaparecer. Estamos viendo cómo ocurre esto en este momento.
Por ejemplo, a principios de la década de 2000, había menos de 100 casos de sarampión al año en los Estados Unidos, y estos casos estaban relacionados con viajes al extranjero. Más recientemente, hemos visto cómo la enfermedad se ha propagado a nivel local. Entre 2018 y 2019 hubo un gran brote de sarampión en Nueva York, con más de 600 casos confirmados.
En 2025, hubo varios brotes de sarampión en los Estados Unidos y un total de 2280 casos confirmados. Estos brotes están directamente relacionados con la disminución de las tasas de vacunación.
La tos ferina es otra enfermedad muy contagiosa y grave. Antes de que la vacuna estuviera disponible en la década de 1940, alrededor de 200 000 niños en los Estados Unidos contraían la enfermedad cada año. Después de que la vacuna estuviera disponible, el número de casos en los Estados Unidos se redujo a un mínimo histórico de 1010 en 1976. A medida que disminuye la vacunación, ha habido muchos más casos. En 2024, se registraron más de 35 000 casos en los Estados Unidos.
La polio es una enfermedad peligrosa que solía paralizar a más de 15 000 personas al año en los Estados Unidos, en su mayoría niños. Gracias a la vacunación, los Estados Unidos pasaron casi 10 años sin ningún caso de polio. Luego, en 2023, un caso de polio causó parálisis en un hombre no vacunado en el estado de Nueva York.
¿No está mi hijo protegido por la inmunidad colectiva?
Para algunas infecciones, sí, en parte. La inmunidad colectiva se produce cuando un número suficiente de personas de la comunidad está vacunado, lo que dificulta la propagación de una enfermedad. Todo el mundo debe poner de su parte para que la inmunidad colectiva funcione. Además, aunque la inmunidad colectiva reduce el riesgo de que su hijo se exponga, no lo protege si se expone. Incluso si su comunidad tiene inmunidad colectiva, es importante vacunar a su hijo por si viaja a lugares con bajas tasas de vacunación.
La inmunidad colectiva es especialmente importante para las personas que no pueden vacunarse. Esto incluye a los bebés demasiado pequeños para vacunarse y a las personas en las que las vacunas no funcionan tan bien, como las personas con sistemas inmunitarios debilitados. La inmunidad colectiva también es especialmente importante en la ciudad de Nueva York, donde las enfermedades pueden propagarse rápidamente.
¿Cuáles son los efectos secundarios de las vacunas?
Los efectos secundarios de las vacunas suelen ser leves a moderados: dolor en el brazo donde se le administró la vacuna a su hijo, fiebre baja o irritabilidad. Aunque es difícil ver a su hijo incómodo o con dolor, los efectos secundarios son una respuesta normal a las vacunas. Las vacunas desencadenan una respuesta inmunitaria. Los efectos secundarios indican que el cuerpo está desarrollando inmunidad, lo cual es una reacción positiva y esperada.
¿Las vacunas pueden causar complicaciones graves?
La medicina y la ciencia no son perfectas y siempre están mejorando. Ningún medicamento o procedimiento es 100 % libre de riesgos. Las complicaciones de las vacunas, como una reacción alérgica grave, son poco frecuentes, pero posibles. Las recomendaciones de vacunación tienen en cuenta los riesgos y los beneficios.
Por ejemplo, el riesgo de una reacción alérgica grave a la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés) es de 1 por cada 300 000 niños. Sin embargo, de cada 1000 personas que contraen el sarampión, entre 1 y 3 mueren, por lo que la vacunación es la opción más segura.
Si su hijo tiene el sistema inmunitario debilitado, hable con su médico para averiguar qué vacunas son seguras para él. Los niños con el sistema inmunitario debilitado pueden recibir, en general, todas las vacunas rutinarias, excepto las vacunas vivas. Su médico podrá darle las mejores recomendaciones para sus circunstancias específicas.
He oído historias de niños que han reaccionado mal a las vacunas o que incluso han tenido problemas de salud permanentes. ¿Cómo puedo saber que eso no le va a pasar a mi hijo?
Es totalmente comprensible que se sienta preocupado cuando oye historias como esas. Es importante recordar que las historias personales no siempre ofrecen una visión completa. El hecho de que dos cosas ocurran al mismo tiempo no significa que una sea la causa de la otra.
Por ejemplo, los niños suelen recibir las vacunas aproximadamente a la misma edad en que comienzan a manifestarse el autismo o los problemas de aprendizaje. Esta coincidencia temporal puede hacer que parezca que la vacuna es la causa del problema. Investigaciones exhaustivas han demostrado que las vacunas no son la causa.
Además, las historias reflejan solo un caso de vacunación. Cualquier complicación relacionada con las vacunas debe analizarse en el contexto de los cientos de millones de dosis de vacunas que se administran cada año solo en los Estados Unidos.
Si le preocupa la salud específica o el historial médico de su hijo, hable con su médico.
¿Puede la vacuna causar la enfermedad que pretende prevenir?
La mayoría de las vacunas contienen una forma inactivada (muerta) del virus o la bacteria, o solo partes específicas de estos, por lo que no pueden causar la enfermedad.
Un pequeño número de vacunas contienen una forma muy debilitada del virus o la bacteria. Estas vacunas se denominan vacunas vivas debilitadas o vacunas vivas. Para casi todo el mundo, las vacunas vivas son seguras y no causan la enfermedad contra la que están diseñadas para proteger.
En casos excepcionales, las personas con sistemas inmunitarios muy débiles pueden no poder recibir vacunas vivas porque podrían desarrollar la enfermedad. Ejemplos de vacunas vivas son la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés) y la vacuna contra la varicela.
¿Qué es el timerosal y por qué se eliminó de las vacunas?
El timerosal se ha utilizado durante décadas para prevenir el crecimiento de bacterias y hongos en ciertos medicamentos y vacunas. Las investigaciones han demostrado que el timerosal es un ingrediente seguro en las vacunas. No causa autismo ni problemas neurológicos.
El timerosal se eliminó de las vacunas debido a afirmaciones engañosas sobre el mercurio. El timerosal contiene etilmercurio, un tipo de mercurio que el cuerpo elimina rápidamente y que no causa daños. El etilmercurio es diferente del metilmercurio, el tipo de mercurio que se encuentra en ciertos pescados y que puede ser perjudicial en grandes cantidades.
La decisión de no permitir el timerosal en las vacunas contra la gripe fue preocupante porque no se basó en la ciencia. Prohibir los ingredientes de las vacunas sin evaluar los hechos sienta un precedente peligroso que podría reducir el acceso a medicamentos y tecnologías importantes. En última instancia, esto hace que todos estén menos seguros.
¿Las vacunas causan autismo?
No. Un estudio de 1998 que afirmaba demostrar una relación entre las vacunas y el autismo ha sido desacreditado desde hace tiempo y fue retirado. Al médico que lo escribió le fue revocada su licencia médica. Desde 1998, investigadores independientes han realizado más de 40 estudios de alta calidad con más de 5.6 millones de personas. Todos han llegado a la misma conclusión: no existe ninguna relación entre las vacunas y el autismo.
A pesar de las sólidas pruebas, algunas personas utilizan las limitaciones de la ciencia para crear dudas. La ciencia comprueba ideas específicas, como que «las vacunas no causan autismo», pero no puede demostrar completamente que algo sea imposible. Solo puede demostrar que se ha fracasado repetidamente en respaldar una afirmación.
Imaginemos un estudio para ver si las personas pueden volar. Si se pide a un millón de personas que salten de una silla e intenten volar y nadie puede hacerlo, aún no hemos demostrado que sea imposible volar. Si hay otro estudio que compare a los seres humanos con las aves y demuestre que los seres humanos no están hechos para volar, eso tampoco prueba que ningún ser humano pueda volar.
Los científicos siguen estudiando las posibles causas del autismo, como la genética, la edad de los padres y los factores ambientales. No existe una única causa del autismo. Probablemente intervenga una combinación de influencias. Existe un consenso científico generalizado de que las vacunas no son una de las causas.
¿Por qué debería confiar en las empresas farmacéuticas o los proveedores que ganan dinero con las vacunas?
Las empresas farmacéuticas deben seguir normas estrictas para demostrar que las vacunas son seguras y eficaces antes de que puedan utilizarse. Para que las vacunas sean aprobadas, su seguridad es verificada por expertos independientes.
Las vacunas siguen siendo supervisadas para asegurar su seguridad incluso después de su aprobación. Si surge un problema que no se conocía, se pueden realizar cambios en las recomendaciones. Las empresas farmacéuticas no establecen los programas de vacunación ni deciden quién debe vacunarse.
A los proveedores de atención de salud se les paga por la vacunación, al igual que por otros servicios. Sin embargo, más de la mitad de las consultas pediátricas no obtienen beneficios o pierden dinero con las vacunas. Esto se debe a que la compra, el almacenamiento y la manipulación de las vacunas son costosos. Una encuesta reveló que casi el 10 % de los pediatras consideraban dejar de ofrecer servicios de vacunación debido a la carga financiera.
Los proveedores recomiendan la vacunación porque protege a los niños de enfermedades graves.
¿Por qué se administran vacunas a los niños tan temprano en la vida?
Los bebés son más propensos a contraer ciertas enfermedades porque su sistema inmunitario aún no se ha desarrollado completamente. Por la misma razón, los bebés y los niños pequeños suelen correr un mayor riesgo de padecer enfermedades graves y complicaciones si se enferman. Vacunar a su bebé siguiendo el programa recomendado es la mejor manera de protegerlo de las enfermedades que previenen las vacunas.
De niño me pusieron menos vacunas. ¿Por qué hoy en día hay tantas vacunas en el programa?
Los niños nacidos antes de la década de 1990 recibían menos vacunas que los niños de hoy en día. Por ejemplo, en 1982, el programa para niños menores de 2 años incluía vacunas contra siete enfermedades. Hoy en día, el programa para niños menores de 2 años incluye vacunas contra 15 enfermedades. Esto se debe a los avances en la investigación que han dado lugar a muchas vacunas nuevas que han reducido aún más las enfermedades infantiles. Las vacunas ahora pueden proteger a su hijo contra el Haemophilius influenza tipo b ("Hib"), la varicela, la neumonía y el rotavirus.
Lo que importa más es lo que contienen las vacunas, no cuántas son. Si se suman todos los componentes inmunológicos de las 15 vacunas que reciben los niños hoy en día, se obtienen unos 180 componentes. En la década de 1980, las siete vacunas que recibían los niños tenían unos 3000 componentes. Gracias a los avances tecnológicos, las vacunas actuales son más eficaces y exigen menos al sistema inmunológico de los niños que las de la década de 1980.
¿Por qué se le administran a mi hijo varias vacunas en una sola cita?
El programa de vacunación se diseñó para proteger de forma segura a los niños de enfermedades graves lo antes posible en su vida. Las vacunas se han probado cuidadosamente para asegurar que funcionen bien cuando se administran juntas y que hacerlo no plantea ningún problema de seguridad.
¿Puedo espaciar las vacunas en un programa diferente?
No es recomendable. Los niños pequeños corren un mayor riesgo de contraer una enfermedad que podría haberse prevenido con una vacuna. También corren un mayor riesgo de enfermar gravemente y sufrir complicaciones si se infectan. Por eso las vacunas se administran lo antes posible durante la infancia.
El programa de vacunación de la Academia Americana de Pediatría maximiza la protección de su hijo contra las infecciones. Para cada vacuna, la edad recomendada, el número de dosis y el intervalo entre dosis se decidieron basándose en los datos de los estudios.
Los médicos que crearon el programa tuvieron en cuenta cuándo el sistema inmunitario de un niño está listo para responder con mayor eficacia y cuándo un niño corre mayor riesgo de contraer una enfermedad. No hay estudios que demuestren que un programa diferente sea mejor o que espaciar las vacunas sea más seguro.
Lo que sí sabemos es que su hijo no está protegido contra la enfermedad durante el tiempo que no está vacunado.
Si está pensando en retrasar alguna vacuna, asegúrese de hablar con el médico de su hijo. Es importante que su hijo reciba todas las vacunas recomendadas, pero su médico puede decidir cuáles son más urgentes basándose en riesgos como los viajes. Si su hijo asiste a una guardería o a la escuela en la ciudad de Nueva York, debe cumplir con los requisitos de vacunación de la guardería o la escuela.
¿Qué vacunas se requieren para asistir a la escuela o la guardería en la Ciudad de Nueva York?
Los requisitos de vacunación para la escuela y la guardería están determinados por las leyes del Estado de Nueva York y de la Ciudad de Nueva York. Estos requisitos no han cambiado en muchos años. Las actualizaciones del programa de vacunación no afectan a lo que su hijo necesita para la escuela.
¿Por qué las recomendaciones sobre vacunas del Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York son diferentes de las recomendaciones de los CDC? ¿A quién debo hacer caso?
Durante décadas, las recomendaciones sobre vacunas del Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York coincidían con las de los CDC. Hasta hace poco, los CDC eran una fuente fiable de información sobre vacunas. Los CDC solían hacer recomendaciones solo después de revisar cuidadosamente toda la información disponible. Los expertos de los CDC se basaban en un grupo independiente de médicos y otros expertos.
Lamentablemente, eso ya no es así. Los CDC ni siquiera consultaron a su propio personal o al comité asesor antes de realizar cambios importantes en el programa de vacunación. Los recientes cambios en el programa de los CDC se alejan de las pruebas científicas establecidas desde hace tiempo. Las recomendaciones actuales de los CDC ya no ofrecen la mejor manera de prevenir enfermedades en los niños.
El Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York ha respaldado el Programa de la Academia Americana de Pediatría (AAP) para la vacunación. La AAP ha sido durante mucho tiempo una fuente fiable de información sobre vacunas. Sus médicos han estudiado las vacunas infantiles y han emitido recomendaciones durante décadas.
Los programas de la AAP para 2026 siguen recomendando vacunas basadas en investigaciones rigurosas. Han sido respaldados por 12 asociaciones médicas y sanitarias líderes.