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PR- 151-12
25 de abril de 2012

EL ALCALDE BLOOMBERG PRONUNCIA DISCURSO SOBRE LA CREACIÓN DE EMPLEO Y VETA LEGISLACIÓN DE SALARIOS PREVALECIENTES

A continuación, el discurso pronunciado esta mañana por el alcalde Michael R. Bloomberg en la Sala de los Gobernadores del Ayuntamiento

“Buenos días.  Cuando fui elegido por primera vez a este cargo, menos de dos meses después de los ataques del 11 de Septiembre, muchos expertos predijeron entonces que la gente y los negocios preferirían dejar a la Ciudad de Nueva York.  Ahora, nosotros entendimos que eso era posible, pero también sabíamos que no era inevitable.  No si encontrábamos nuevas formas de convencer a la gente y los negocios de que se quedaran aquí, vinieran aquí e invirtieran aquí.

“Esa ha sido nuestra misión desde el mismo principio.  Nunca dimos por descontado a la gente o los negocios ― nunca.  Y durante los últimos diez años, hemos atraído a cantidades récord de gente y empleos.  ¿Cómo lo hicimos? Lo hicimos reduciendo la delincuencia en 35 por ciento, añadiendo más de 700 acres de terrenos nuevos para parques, transformando a un sistema escolar averiado, apoyando a instituciones culturales y de artes, creando cantidades récord de vivienda nueva, rezonificando grandes secciones de nuestra ciudad, invirtiendo en grandes proyectos de infraestructura, recortando impuestos a los pequeños negocios y trabajadores independientes, y facilitando la creación y ampliación de negocios.

“Haciendo todo eso y más, hemos creado un entorno que motiva a la gente y los negocios a venir aquí y quedarse aquí ― y eso ayuda a los negocios a empezar aquí y prosperar aquí.  Hoy, nuestra población ha aumentado a un nivel histórico ― y también lo está el número total de empleos en nuestra ciudad.

“Tres años atrás, cuando enfrentamos la peor recesión nacional que el país ha enfrentado en décadas, no estoy seguro de que alguien hubiera creído que la Ciudad de Nueva York superaría la marca de empleos establecida en 1969.  Pero lo hemos hecho.  Hemos sido un líder nacional en crecimiento del empleo.

“En 2011, la Ciudad de Nueva York creó nuevos empleos en el sector privado a una velocidad que fue aproximadamente 55 por ciento más rápida que la nación en general.  Y a medida que hemos creado empleos, la gente ha vuelto a entrar al mercado laboral, y ese es un gran motivo por el que el desempleo apenas ha aumentado.

“Pero no hay dudas de que estamos en el camino correcto.  Hasta el mes pasado, la Ciudad de Nueva York ha recuperado 185 por ciento de los empleos del sector privado perdidos durante la recesión, mientras que la nación en general ha recuperado solo 42 por ciento.

“Y a diferencia del pasado, la recuperación económica en la Ciudad de Nueva York está siendo dirigida pro negocios fuera la industria de servicios financieros.  Industrias como el cine y la televisión, el cuidado de la salud, el turismo, las ciencias biológicas, medios de comunicación, modas, manufactura moderna y tecnología, todos están creciendo en nuestra ciudad.

“Esas industrias están creciendo aquí ― en vez de cualquier otro sitio ― no porque Nueva York tenga los impuestos más bajos en el país; no los tenemos.  Ellas están creciendo aquí debido a que nuestra calidad de vida está atrayendo al talento que ellas necesitan, y porque nuestra Estrategia de Desarrollo Económico para los Cinco Condados está creando las condiciones que hacen posibles más inversiones.

“Queremos seguir mejorando esas condiciones para que podamos traer más oportunidades económicas a todas las comunidades en Nueva York.  Desgraciadamente, el Concejo Municipal ha aprobado recientemente una legislación, y está a punto de aprobar un segundo proyecto de ley, que impone costosas condiciones a los negocios, y eso dificultará que el gobierno impulse la creación de empleo, y hará más difícil el crecimiento de los negocios.

“Esas piezas legislativas ― las llamadas legislaciones de salarios prevalecientes y de salario digno ― son una vuelta a la época en que el gobierno veía al sector privado como una gallina de huevos de oro a ser explotada, en vez de un huerto a ser cultivado.

“En esos días, el gobierno daba por descontado al sector privado.  No podemos costear el regresar a esos días.  No podemos dar por sentada a nuestra economía.  Y yo no promulgaré legislación ― sin importar cuán bien intencionada sea ― que afecte a la creación de empleo y a los contribuyentes de impuestos.

“Y es por ello que vetaré tanto la legislación de salarios prevalecientes como la de salario digno.  Pero, antes de hacerlo, quería explicar los principios que guían mi decisión.

“Cuando se trata de crear empleos, el gobierno no es el arquitecto de la economía ― ese es el trabajo del sector privado.  El gobierno es el comisario.  Y para ser un buen comisario, el gobierno debe tener un enfoque balanceado a la regulación.  Y eso significa proteger la seguridad en los lugares de trabajo, garantizar estándares laborales justos, prevenir la discriminación, asegurar que los consumidores obtengan aquello por lo que pagan, y que los empleados sean pagados lo que se les debe y ni un centavo menos.

“Cuando se trata de decidir lo que debería ser esa paga, creo que el gobierno tiene una obligación de establecer un salario mínimo ― pero, más allá de eso, las empresas privadas deberían ser libres de tomar sus propias decisiones.  Y también creo que el salario mínimo debería mantenerse a la par con la inflación ― y es por ello que apoyo un incremento en el salario mínimo actual del Estado de Nueva York.

“Pero las legislaciones de salario mínimo y salario digno crearían un salario mínimo en niveles, el cual favorecería a algunos negocios sobre otros ― y a algunas industrias sobre otras.

“Piénsenlo de esta manera: Si ustedes quieren exhortar a un negocio a abrir en un lugar en  particular donde nadie haya estado dispuesto a invertir en décadas, no pueden decirles que tienen que pagar un salario mínimo más alto que el competidor al cruzar la calle.  No lo harán.  Y esos empleos estarán perdidos, y también lo estarán los ingresos fiscales que habrían generado.

“Y no creo que hay mejor ejemplo alguno de eso que el Arsenal de Kingsbridge (Armory).  Tenemos una nueva esperanza de que podamos hallar a un negocio privado dispuesto a invertir en el Arsenal de Kingsbridge ― pero la verdad del asunto es que este sigue vacío hasta este día en una comunidad que necesita desesperadamente más empleos.

“Bajo el proyecto de ley de salarios prevalecientes, si la Ciudad arrienda espacio en un edificio privado, los dueños del edificio no pueden pagar a sus empleados de servicio la tasa prevaleciente ― como haría cualquier otro edificio, incluso un edificio al lado de este o al cruzar la calle.  En su lugar, bajo esta legislación, ellos deben pagar a sus trabajadores lo que sea que decida el Contralor de la Ciudad.

“Tener a un empleado municipal como el Contralor diciéndole al sector privado cuánto pagar ― en vez de permitir que el mercado le diga a los negocios lo que es justo y equitativo ― conducirá a todos tipos de distorsiones de mercado que cuestan dinero a los contribuyentes.

“Después de todo, ningún dueño de edificio firmaría un arrendamiento con la Ciudad a menos que la Ciudad pague los costos adicionales en los que incurriría el dueño como resultado de tener que pagar el salario más alto ordenado por el gobierno.  Así, como un asunto práctico, bajo esta legislación, la Ciudad de Nueva York pagaría parte de los salarios de empleados del sector privado.

“La legislación de salario digno, de ser aprobada, sería aun más costosa para los contribuyentes.  Esa ley requeriría que los negocios que reciben más de $1 millón en descuentos de impuestos u otros incentivos de la Ciudad paguen a todos sus trabajadores al menos $10 por hora con beneficios, o $11.50 por hora sin beneficios, aun cuando un negocio al cruzar la calle, o en al lado del mismo, no tendrían que pagar esos salarios más altos.

“En términos prácticos, eso significa una de dos cosas: O esos negocios decidirán no proceder con su inversión debido a los costos, lo cual eliminaría todos los empleos que habrían sido creados, afectando a los que buscan empleos y a los contribuyentes.  O el Gobierno local ― o sea, los contribuyentes ― tendrían que pagar por esos requisitos salariales, ofreciendo beneficios financieros más generosos.

“Por supuesto, entiendo por qué algunos líderes sindicales apoyan la legislación; su empleo es incrementar los salarios y beneficios de sus miembros, ya sea por negociaciones, arbitraje o legislación.  Pero el trabajo del gobierno es defender a los contribuyentes ― y a los que buscan empleo.  Y eso no me deja otra opción que vetar estos proyectos de ley.

“El motivo por el que el gobierno municipal ofrece ocasionalmente incentivos a un negocio en particular es para inducir inversión que de otra manera probablemente no se haría.

“El Arsenal de Kingsbridge, como mencioné, es un excelente ejemplo.  Pero solo miren a Fresh Direct.  El Concejo Municipal retardó el proyecto de ley del salario digno para asegurar que no se aplicaría a Fresh Direct porque estaba claro que la legislación amenazaba el plan de Fresh Direct de mudarse al Bronx, crecer y crear miles de empleos.  Pero, ¿qué pasará con el próximo Fresh Direct?  Es posible que decida no quedarse — o que no venga en lo absoluto — si imponemos estas obligaciones de salarios sobre nuestros incentivos de desarrollo económico.

“La Ciudad provee incentivos de desarrollo económico donde se les necesita para crear empleos, y a menudo hemos enfocado esos incentivos en proyectos fuera de Manhattan — como el Arsenal de Kingsbridge y Fresh Direct.  Hemos impuesto un estándar alto para que las compañías califiquen para los incentivos.  Y hemos estado ofreciendo mucho, mucho menos que nuestros amigos al cruzar el río Hudson.

“Pero hay momentos en los que sería una tontería no ofrecer incentivos.  El campus de Ciencias Aplicadas en Roosevelt Island — acaso la iniciativa de desarrollo económico más importante que nuestra ciudad ha visto en décadas — requirió un paquete de incentivos. Y también el nuevo campus de ciencias aplicadas que New York University está construyendo en el Downtown de Brooklyn.

“Estos proyectos estarían exentos bajo estas piezas legislativas, es cierto, ya que son instituciones no lucrativas — y el Concejo Municipal sabiamente eliminó del proyecto de ley a las organizaciones sin fines de lucro.  El Concejo también retiró sabiamente a un gran número de otros grupos que habrían salido afectados por estos proyectos de ley, incluso ciertos promotores inmobiliarios de vivienda asequible, supermercados y el Far West Side (o “extremo oeste de Manhattan”) — al igual que a la industria de manufactura.

“Pero el hecho es que la legislación aún amenaza a muchas de las gestiones de la Ciudad para crear nuevos empleos y vivienda en los cinco condados.  Desde Hunts Point a Willets Point y Coney Island, estamos trabajando para revitalizar áreas por mucho tiempo descuidadas al atraer nueva inversión.  No podemos ignorar a esas comunidades — y no lo haremos.

“Pero estas dos piezas legislativas harían más difícil y costoso traer oportunidades económicas a los cinco condados.  Harían más difícil y costoso que los negocios empiecen, más difícil y costoso que los negocios se queden, y más difícil y costoso que los negocios prosperen.

“Hay algunos en la extrema derecha que dicen que el gobierno nunca debe intervenir ofreciendo ayuda a negocios privados para la creación de empleos.  Y hay otros en la extrema izquierda que dicen que si los gobiernos ayudan a los negocios lo deben hacer únicamente si fija requisitos salariales por separado.  Ambos están equivocados.

“El gobierno tiene un rol importante que jugar en el fomento del desarrollo económico, pero no tendrá éxito haciéndolo si las condiciones que fija de ayuda dañan en vez de ayudar a los negocios.  Esas condiciones deberían impulsar un crecimiento de amplio consenso — no imponer la redistribución selectiva de ingresos.

“El Concejo quiere tomar ingreso de los dueños y dárselo a un grupo selecto de empleados.  Esa no es la manera en que el mercado libre funciona.  Los costos serían pagados por los contribuyentes — no solo en paquetes financieros más generosos para las compañías, sino en ingresos fiscales y empleos perdidos cuando el Concejo Municipal no pueda costear más paquetes generosos.

“La manera de aumentar sueldos y salarios no es que el gobierno imponga resoluciones legislativas.  Es que el gobierno promueva un crecimiento económico de amplia base que ofrezca a la gente las oportunidades de ascender por la escalera económica.  En eso es que hemos estado trabajando arduamente durante los últimos diez años, y el porqué no solo hemos creado puestos de trabajo que han creado niveles récord de empleo, sino que hemos invertido en programas que ayudan a personas a aprender las destrezas que necesitan para avanzar y ser ascendidos.

“Comparto el deseo del Concejo Municipal de ver a la gente ganar honorarios y salarios más altos, pero no hay atajos.  El gobierno no puede quebrantar las leyes del mercado laboral sin romper la alcancía — y destruir las posibilidades de empleo para las personas que necesitan trabajo.  El desempleo está aún en una cifra muy alta en la ciudad, y estas piezas legislativas no harán nada para reducirlo.

“De hecho, estos proyectos de ley no solo impondrán condiciones dañinas a los negocios, enviarán una señal al sector privado de que el gobierno de la Ciudad de Nueva York podría proceder a adoptar aun más requisitos de salarios — y más regulaciones onerosas a sus negocios en el futuro.

“Cuando los negocios no confían en lo que probablemente serán las condiciones futuras en un mercado dado, se mantienen al margen.  No invierten.  Este es el motivo por el que muchas compañías por todo el país están haciendo lo mismo, porque no tienen idea de si o no, cómo o hasta si Washington lidiará con los déficits presupuestarios a largo plazo, lo cual tendría un impacto importante en las tasas de interés y tasas impositivas.

“En Nueva York, si los negocios no confían en que el gobierno de la Ciudad continúe administrando su presupuesto responsablemente e invierta en el futuro ― y no intente de imponer gravosas nuevas regulaciones y costos ― no invertirán aquí.

“Algunos de ellos se irán — y otros decidirán hacer sus inversiones en otra ciudad.  No podemos darnos el lujo de perder esos empleos.  Pero ese es el precipicio al cual nos acercamos con estas leyes propuestas.

“Insto a los miembros del Concejo a que voten contra el proyecto de ley del salario digno, y que voten contra la anulación de este veto al proyecto de ley de salarios prevalecientes.  Ambos proyectos de ley se basan en teorías legales dudosas, y si llegan a convertirse en ley, las impugnaremos en las cortes.

“Ahora, hace casi 30 años, empecé un pequeño negocio aquí en la ciudad.  La mayoría de las personas me dijeron que estaba loco, pero creí en mi idea — y creo en el futuro del mercado de la Ciudad de Nueva York.

“Mi negocio resultó ser exitoso debido a muchas razones — incluyendo mucha suerte.  Pero la razón principal es muy sencilla: Después de una terrible década en los años ‘70, la Ciudad de Nueva York estaba teniendo éxito en hacer que gente y negocios viniesen y se quedasen, e invirtiesen en sus futuros.

“Y eso aún es verdad hoy en día — gracias a muchísimo trabajo duro.  Pero no podemos dar por sentado nuestro crecimiento económico.  Y tan pronto como lo hagamos, tan pronto como empecemos a imponer condiciones costosas a las compañías para hacer negocios aquí, los pequeños emprendedores y las compañías grandes decidirán construir su futuro en otro lugar.  No tienen que irse, solo tienen que, al crecer, hacer que ese crecimiento ocurra en otro sitio.  Es algo que ustedes no verán, pero el efecto lo sentiremos por décadas.

“No podemos permitir que eso ocurra.  Hemos llegado demasiado lejos en los últimos 10 años para dar vuelta atrás.  El futuro de Nueva York, creo, no podría ser más venturoso — pero eso solo es verdad si permitimos que los negocios nos ayuden a construirlo.

“Por lo tanto, a nombre de los contribuyentes y personas que buscan empleo en la Ciudad de Nueva York, vetaré la Ley Preliminar número 18-A y, si y cuando la legislación de salario digno sea aprobada, también la vetaré.  Gracias”.







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