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PARA DIFUSIÓN INMEDIATA
PR- 443-11
19 de diciembre de 2011

EL ALCALDE BLOOMBERG PRONUNCIA PANEGÍRICO DE PETER FIGOSKI Y LO ASCIENDE PÓSTUMAMENTE DE OFICIAL A DETECTIVE EN PRIMER GRADO DE LA POLICÍA

A continuación, el texto preparado del panegírico pronunciado esta mañana por el alcalde Michael R. Bloomberg en la iglesia católica romana de Saint Joseph en Babylon, New York.

“Maryanne, Frank, Robert, James, Paulette, Christine, Caitlyn, Caroline y Corinne; miembros del Departamento de Policía (NYPD, en inglés), incluyendo al amigo y compañero de Pete, el valiente oficial Glenn Estrada: mi corazón está con todos ustedes.

“Al venir a la iglesia esta mañana, espero que ustedes se hayan sentido tan consolados como yo por la multitud de uniformes de azul que se extendía por toda la cuadra.  Creo que toda la atención y el respeto dicen muchísimo sobre cuán significó Pete para el NYPD, cuánto significó para la Ciudad de Nueva York y para esta comunidad.

“Es irónico, por supuesto, porque Pete nunca buscó este tipo de atención.  Este era un hombre cuyo heroísmo era sobrepasado solo por su humildad.  Ahora, como veterano de 22 años en uno de los cuarteles más ajetreados en la ciudad, Pete tenía todas las razones para tener un gran ego.

“Como un tipo grande y fuerte con puños como mazos, Pete tenía toda la capacidad de hacer sentir su peso.  Pero en realidad no era así.  No.  Era un tipo paciente y bondadoso y abnegado con su deber ― un tipo colaborador a carta cabal.

“El tipo de persona que nunca pasaba ignorando a un oficial novato anegado de trabajo burocrático, sino que lo ayudaba a completar el trabajo; que ayudaba al guardián a descargar una bolsa de basura ― con la misma velocidad con la que ayudaría a un jefe a buscar algo de su automóvil.  El tipo que siempre tenía una sonrisa en el rostro que le recordaba a uno, aun en los momentos más difíciles, que todo está bien en el mundo.  Fuerte.  Confiable.  Sólido como una roca.

“Pete tenía el conocimiento y destreza que provenía simplemente del hecho de que había estado en el trabajo durante 22 años.  Conocía el horario de 7 a 5 como la palma de su mano.  Y fue esta familiaridad lo que lo llevó junto a Glenn a investigar una lavandería de 24 horas el pasado verano, donde encontró un robo a mano armada en curso.

 “Ellos pudieron aprehender a ambos sospechosos sin lesión alguna ― y sin disparar un solo tiro.  Fue una labor policial buena, sólida ― la característica de la carrera de Pete ― y un gran motivo por el que nuestra ciudad es hoy más segura de lo que ha sido en la historia moderna.

 “Y simplemente hay que admirar la dedicación de Pete.

“Cuando fue transferido a un trabajo de escritorio que le ofrecía mejores horas, fue solo cuestión de meses antes de que se fuera de nuevo a las patrullas, donde sabía que marcaría una diferencia más grande.  Y, cuando completó sus 20 años y se hizo elegible para jubilarse y cobrar su pensión, Pete siguió trabajando ― por amor a su trabajo, y especialmente, por amor a su familia.

“Es incomprensible que a alguien como Pete, que dio tanto a tantos, le hayan arrebatado su propia vida.  Prácticamente lo único que tiene sentido es que en su trabajo final, Pete fuera llamado como reserva ― porque Pete siempre te cubría la espalda.

“Y no solo en el trabajo: Si necesitabas ayuda instalando una pantalla plana o rehaciendo tu escritorio, él venía tan pronto como terminaba su turno de medianoche.  Y si se necesitaba, te ayudaba justo hasta que tenía que volver al trabajo.  Si había una recaudación de fondos para la familia de un colega fallecido, Pete iba al recinto policial a asegurarse de que todos cooperaran.

“Y si alguien necesitaba que lo llevaran a algún sitio, bueno, solo hay que preguntarles a sus hijas.  Indiquen la hora y el sitio, y Pete los llevaba en su vieja minifurgoneta Ford — su caballo de batalla — a las prácticas de futbol, a las reuniones de campo y pista, clases de danza, o a quedarse a dormir con compañeros de la escuela.  No importaba cuando o cuán lejos.  Pete siempre estaba dispuesto a llevar a sus cuatro hijas a donde fuese.  Y así lo hizo.

“Ellas eran el amor de su vida.  Su todo hasta el final.

“Ellas fueron sus fieles acompañantes en viajes a Tennessee, Myrtle Beach y Hershey Park — durante los cuales se peleaban hasta llegar a su destino por cuál estación de radio escuchar.  No había forma de separarlo de ellas — incluso si él lo quisiera.

“Hace unos cuantos años, él trató de convertir un pequeño espacio para sí mismo en su garaje.  Una ‘cueva de hombres’, así lo llamaba su hermano Bob.  Pete instaló ahí un sofá, colocó una televisión y una computadora, y trajo parte de sus recuerdos.  El espacio era solo para él — por unos dos días, hasta que las chicas se apoderaron de él.  Sé cómo se siente eso; mis dos hijas me han hecho lo mismo a mí.

“Pero Pete aceptaba eso.  Él hacía cualquier cosa por ellas — incluso, me dicen, algo que Caitlyn desearía que no hubiese hecho.  Lo único que Caitlyn quería eran unas mechas en el cabello.  El resultado fue una corona totalmente blanca en la cabeza.  Los padres son buenos para muchas cosas.  Pero déjenme decirles: no en la creación de un nuevo peinado.

“Christine, Caitlyn, Caroline, Corinne: como padre de dos hijas, entiendo el vínculo que compartieron con su padre — y cuánto lo extrañan ahora.

“Saber que su padre fue un héroe no hace que estos días sean más fáciles para ustedes.  Saber que a su padre se le consideraba una fuerza vital en el Departamento de Policía no hace que su ausencia sea menos dolorosa.  Pero en muchas formas, él siempre estará muy cerca de ustedes, ya que siempre recordarán su amor, sus consejos, sus bromas y su sonrisa.

“Como vi en persona aquella noche en el hospital, ustedes tienen una familia que las apoyará.  Y, claramente, pueden contar con una segunda familia — el Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York.

“Nuestra ciudad nunca olvida a sus héroes — y a medida que crezcan, terminan la escuela y realizan los sueños que su padre tenía para ustedes, siempre estaremos ahí para ustedes.

“Y por recomendación del comisionado del Departamento de Policía Ray Kelly, estamos ascendiendo a Pete al rango de detective en primer grado — retroactivamente a un año atrás.  Es una pequeña muestra de nuestro aprecio por el sacrificio supremo que él realizó.

“Que Dios bendiga a Pete — que su recuerdo sea eterno.  Que Dios los bendiga a todos aquellos a quienes conmovió.  Y que Dios continúe bendiciendo a los valientes hombres y mujeres del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York”.







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