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PR- 270-11
25 de julio de 2011

EL ALCALDE BLOOMBERG PRESENTA PLAN FINANCIERO DE LA CIUDAD EN EL ENCUENTRO ANUAL DE LA JUNTA DE CONTROL FINANCIERO DEL ESTADO DE NUEVA YORK

A continuaci├│n se presenta el texto preparado para el alcalde Michael R. Bloomberg. Por favor confirme con el discurso final.

“Buenas tardes a todos.  El tema de esta reunión es el recién adoptado presupuesto de la Ciudad y nuestro plan financiero a cuatro años.  Sin lugar a dudas, la Ciudad enfrenta desafíos presupuestarios significativos, tanto en lo inmediato como a largo plazo.  Y hoy delinearé cómo los hemos abordado al equilibrar el presupuesto de este año y cómo planeamos abordarlos desde aquí en lo adelante.

“La Junta de Control Financiero (FCB, en inglés) fue establecida hace 36 años, en el punto álgido de la profunda crisis fiscal que atenazó entonces a nuestra ciudad.  Al traer un rigor muy necesitado a la planificación y manejo de las finanzas de la Ciudad de Nueva York, la Junta ayudó a enderezar la nave fiscal de la Ciudad.

“Por suerte, las condiciones hoy son muy diferentes de las que enfrentamos en 1975.  Entonce, el manejo fiscal de la Ciudad dejaba mucho que desear ― para decirlo con moderación.  Hoy, como muestra el informe de la Junta de Control Financiero, el manejo que hace la Ciudad de sus finanzas está concienzudamente más allá del reproche.

“En aquel entonces, la población de la ciudad se estaba encogiendo.  En muchas comunidades, la vivienda, seguridad pública, escuelas públicas y salud pública estaban en declive.  Y todos esos problemas solo empeoraron durante y después de la crisis fiscal, a medida que la Ciudad recortó servicios básicos para equilibrar sus cuentas.

“En el día de hoy, por otro lado, la población de la Ciudad ha alcanzado una marca histórica, y aún está creciendo.  Los neoyorquinos están viviendo más tiempo y vidas más sanas; nuestra expectativa de vida promedio es 19 meses más que en 2001.

“Las muertes por incendios han caído a un nivel récord.  La delincuencia ha caído a niveles que no se veían desde hace casi medio siglo.  Nuestra iniciativa de vivienda asequible, la más grande jamás emprendida por ciudad alguna en la nación, se encamina a cumplir sus metas.  Y las tasas estandardizadas de calificaciones en los exámenes y graduaciones muestran que los alumnos de nuestras escuelas públicas avanzan mucho más rápido que los del resto del estado.

“En 1975, aun cuando la economía nacional resurgía de una recesión, la economía de la Ciudad de Nueva York definitivamente no estaba resurgiendo.  En la actualidad, sin embargo, ocurre lo opuesto; salimos de la última recesión nacional más pronto y más fuertes que el resto de los Estados Unidos.

“De manera que las difíciles situaciones que condujeron a ― y fueron aceleradas por ― la crisis fiscal de mediados de los años ’70 están desvaneciéndose rápidamente de la memoria para algunos, y son historia pasada para muchos otros.  No obstante, aún enfrentamos retos fiscales significativos en la actualidad.  Identificados en el informe de la Junta de Control Financiero, estos provienen en gran medida de asuntos más allá del control directo de la Ciudad.

“Estos incluyen la necesidad de controlar costos crecientes en las pensiones que, si no se atienden, abrumarán en última instancia la capacidad del gobierno municipal para proveer servicios esenciales.  También estamos amenazados por el lentísimo ritmo de la recuperación económica nacional, y por las incertidumbres causadas por el debate sobre el aumento del techo de la deuda nacional y la reducción del déficit federal.

“Permítanme primero resumir la posición en la que nos encontramos hoy.  Como destaca el informe de la Junta de Control Financiero, la respuesta de la Ciudad a la profunda recesión nacional fue prudente, ágil y efectiva.  Nos beneficiamos de superávits de miles de millones de dólares que acumulamos sabiamente durante los años previos a la recesión; esos ahorros nos fueron muy útiles cuando la recesión nacional empezó y se hundieron los ingresos de la Ciudad.

“Aunque esos fondos de superávit ya han sido en gran parte agotados, han sido cruciales para nuestra capacidad de sortear la recesión.  Por ejemplo, pudimos prepagar gastos para el ejercicio fiscal actual con $3.7 mil millones en fondos de ese superávit.  Además, incluso antes de que empezara la recesión, instruimos a múltiples agencias de todo el Gobierno municipal para que empezaran a apretarse los cinturones.

“Desde finales de 2007, estos ‘programas para eliminar brechas’ (o ‘PEGs’, en inglés) han producido una y otra vez ahorros sustanciales.  En los últimos cuatro años, por medio de 10 programas PEG independientes, las agencias municipales han realizado acciones para eliminar déficits por un valor de $5.1 mil millones.  En términos acumulados, estas fueron decisivas para equilibrar el presupuesto para el año fiscal 2012, que empezó el 1ro de julio.

“Y permítanme señalar que, en los últimos 10 años, los gastos de todos los organismos de la Ciudad, con la excepción del Departamento de Educación (DOE, en inglés) han crecido en 32 por ciento, mientras que la tasa de inflación durante ese tiempo ha sido de 33 por ciento.

“Estas agencias de la Ciudad están gastando menos dinero, en términos reales, ahora que en 2002.  La excepción es en educación ― y el motivo es que estuvimos pagando de forma deficientes a los maestros y perdiéndolos a otros distritos escolares.  De modo que priorizamos el aumento de los salarios de los docentes.

“Ahora, permítanme dejar claro: Esas acciones presupuestarias tendrán consecuencias reales.  Por ejemplo, debido a que el resto de la fuerza laboral municipal ha rehusado acceder a ahorros adicionales, habrá despidos de más de 1,000 empleados no uniformados y no pedagógicos durante le año fiscal en curso.

“Y la única manera de poder costear aumentos para los trabajadores de la Ciudad en el futuro es si podemos hallar algunos ahorros en nuestros costos de pensiones y atención médica.  Esto no es una posición negociadora.  Es una realidad.

“Sin importar nuestros mejores esfuerzos, los recortes en algunos servicios de la Ciudad también parecen ineludibles.  Pero, de manera muy importante, en cooperación con la presidente del Concejo Municipal Christine Quinn y sus colegas en el Concejo Municipal, protegimos servicios centrales, incluso la protección de la policía, los bomberos y las escuelas públicas.

“E hicimos eso a pesar de recortes récord en el apoyo del Estado, y de la caducidad pendiente de los fondos de estímulo federal.  Nuestras escuelas recibieron el golpe más duro pro causa de estos recortes; ellas vieron una reducción de casi $2 mil millones en ayuda del Estado y el Gobierno federal.

“En vez de poner en peligro el avance que hemos logrado en educación, elegimos en su lugar hacer el trabajo nosotros mismos.  Para poner en perspectiva lo que hemos hecho: En 2002, la Ciudad proporcionó 45 por ciento del financiamiento para escuelas de la Ciudad; la parte que le correspondía al Estado era de 44 por ciento; y el Gobierno federal proporcionaba el balance de 11 por ciento.

“En el presupuesto actual, por otro lado, la parte de los fondos educativos que le corresponde a la Ciudad ha crecido a 56 por ciento; la parte del Estado se ha reducido a 36 por ciento; y los fondos federales han bajado a 8 por ciento del total.

“Este incremento en el compromiso de la Ciudad — junto con la flexibilidad mostrada por Michael Mulgrew y la Federación Unida de Maestros (UFT, en inglés) — es lo que evitó la cesantía de maestros de escuelas para el año entrante.  Habiendo dicho esto, permítanme añadir que pagar el costo de la educación continuará siendo un reto significativo de aquí en adelante.

“Como se indica en las notas del informe del personal de la Junta de Control Financiero, es crucial para que la Ciudad efectúe ahorros ahora que estos puedan ser aplicados a gastos en el presupuesto para el ejercicio fiscal 2013.  Para lograr esto, estamos, en parte, buscando reducir costos y mejorar eficiencias en la administración de agencias de la Ciudad — que es una responsabilidad principal del vicealcalde de Operaciones, Steve Goldsmith.

“Hace un año, él empezó a liderar esfuerzos diseñados para lograr $500 millones en ahorros para finales del 2014 — con ahorros recurrentes anuales de $500 millones después de eso — en tales áreas como la administración de activos municipales de bienes raíces, flotillas de automóviles e informática.

“Tales reformas mejorarán servicios, al igual que reducirán gastos.  Ya están produciendo resultados.  Por ejemplo, este año empezamos a consolidar y modernizar centros de data computarizada de más de 40 agencias municipales.  Esperamos que esto genere unos $100 millones de ahorros y evite gastos para finales del 2014.

“Una administración inteligente que incrementa ahorros es bienvenida bajo cualquier circunstancia.  Dados los retos presupuestarios que enfrentamos, esto es especialmente urgente en este momento.  Esperamos una brecha presupuestaria de $4.6 mil millones para el año fiscal 2013 que aumentará a $4.9 mil millones en el ejercicio fiscal 2015.

“El cierre de una brecha tan grande requerirá intensos esfuerzos durante los próximos 12 meses; será una gran prioridad para nosotros.  Y aun si tratamos de hacer más con menos, al rendir servicios municipales también tenemos que enfrentar el hecho de que el control de los principales motivos de este desequilibrio recae sobre el Estado.  Así que cerrar estas brechas requerirá acciones de parte de nuestros colaboradores en el Gobierno estatal.

“Primero, en términos de ingresos, Albany debe dejar su indefensible y completo rechazo a compartir cualquier fondos tributarios con una localidad, y una localidad única, en nuestro estado: la Ciudad de Nueva York.  Esto, a primera vista, es injusto.

“Reconocemos las dificultades presupuestarias del Gobierno estatal mismo.  Elogiamos muchos de los pasos que el gobernador Cuomo ha dado para atenderlas.  Y siempre hemos estado preparados para hacer nuestra parte a fin de ayudar.

“Pero simplemente no hay base para lo que ocurrió este año, cuando otras localidades tuvieron recortes con un promedio de tres por ciento en ingresos compartidos del Estado, mientras que a la Ciudad de Nueva York no se le asignó nada. Cero. Ni un cinco.

“Cuando la gente se pregunta por qué enfrentan recortes de servicios, los recortes en los fondos del Estado a la Ciudad son la razón primordial.  Y como Nueva York es el motor económico para el Estado, las consecuencias de estos recortes se sienten por todo el estado.

“El dolor inherente en el presupuesto del año fiscal del 2012 se hubiera podido reducir significativamente compartiendo más equitativamente estos ingresos estatales — la mayor parte de los cuales, permítanme añadir, son generados por nuestra ciudad.  Un retorno a un tratamiento equitativo de parte del Estado nos ayudará también a equilibrar nuestros presupuestos después del año fiscal en curso.

“También se necesita acción del Estado en cuanto a los gastos en los libros de contabilidad — especialmente frenando los exorbitantes costos de beneficios de pensiones y marginales.  Durante el año fiscal 2002, cuando me convertí en alcalde, los costos de pensiones financiados por la Ciudad eran de $1.3 mil millones; en este año fiscal son de $8.3 mil millones.

“Ese es un incremento de más de 500 por ciento a comparación del ejercicio fiscal 2002.  No, no es un error — más de 500 por ciento.

“Los costos totales de pensiones representan casi 13 por ciento de nuestro presupuesto actual.  Para poner eso en perspectiva: eso es mayor que los presupuestos de operaciones de los Departamentos de Policía (NYPD, en inglés), Bomberos (FDNY, en inglés), Corrección (DOC, en inglés) y Sanidad Pública (DOS, en inglés) combinados.  Evidentemente, esta es una trayectoria insostenible.

“Y es justamente la razón por la que hemos buscado durante mucho tiempo reformas de pensiones del tipo que el gobernador Cuomo propuso el mes pasado, y el motivo por el que nos alegra que haya incluido a la Ciudad en su recién presentado paquete de reforma de pensiones.

“Aunque estos no afectarán los beneficios para empleados municipales actuales y jubilados, esas reformas, incluyendo la creación de un nuevo nivel de pensiones para empleados municipales recién contratados, ahorrarían a los contribuyentes de la Ciudad de Nueva York $30 mil millones durante los próximos 30 años.  Espero trabajar con el gobernador para aprobar este proyecto de ley cuando la Legislatura estatal la considere el próximo año, y me anima escuchar que será su principal prioridad legislativa.

“Antes de concluir, permítanme hablar brevemente sobre el tema del debate sobre el límite de la deuda y el déficit nacional.  En este momento, no es seguro cuál será el resultado, o qué efecto tenga sobre nuestra economía y nuestro presupuesto.  Lo que sí sabemos es que recortes sustanciales a Medicare y Medicaid han sido incluidos en las propuestas de reducción del déficit, que han sido preparadas y presentadas informalmente en días recientes.

“Eso podría afectar severamente a una de nuestras industrias más importantes: el cuidado de la salud, que da trabajo a unas 450,000 personas en nuestra ciudad.  Podría haber, por ejemplo, recortes significativos en nuestros hospitales escuela, los cuales entrenan alrededor de cinco por ciento de los médicos de nuestro país.

“Los hospitales públicos de la Ciudad también podrían enfrentar recortes sustanciales en financiamiento.  También podría haber de fondos federales reducidos en áreas desde la Seguridad Nacional hasta la vivienda asequible y servicios sociales.  En este momento no se sabe nada específico.  El problema, como de costumbre, se encontrará en los detalles, cuando estos se den a conocer.

“Y les aseguro que seguiremos trabajando con nuestros dos senadores y la delegación congresal de nuestro Estado, en ambos lados de las cámaras, para defender los intereses de Nueva York en este proceso.  Ahora escucharé con gusto los comentarios de otros”.







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