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PR- 461-07
12 de diciembre de 2007

EL ALCALDE BLOOMBERG PRONUNCIA DISCURSO SOBRE COMPETITIVIDAD EN LA UNIVERSIDAD FUDAN EN SHANGAI

A continuación se presenta el texto del discurso preparado del alcalde Bloomberg. Por favor confirme con el discurso final.

“Buenas tardes.  Gracias, profesor Lu, por esa amable introducción.  Es maravilloso estar aquí en China nuevamente, y un gran honor compartir con todos ustedes hoy.  Quiero que sepan que traigo saludos no solo de los 450,000 residentes de la Ciudad de Nueva York que tienen raíces en China, sino además de una persona que, más que cualquier otra, me ayudó a estar donde estoy hoy: Mi madre.

“Ella cumplirá 99 años el próximo mes, y hablo con ella casi todos los días.  Me pidió que los salude a todos en chino en su nombre, así que de su parte, y de parte de toda nuestra comunidad china, tengo el placer de decirles ¡Zhongguo pengyou, Ni men hao!

“Me agradó ser invitado a hablar aquí — y es apropiado que venga a Shangai, ya que Shangai y Nueva York tienen tanto en común.  Nuestras ciudades son capitales financieras, ambas poseen espléndidos edificios, increíble energía y dinamismo, y por supuesto, ambas tienen los mejores restaurantes del mundo.

“Hay más de 2,500 restaurantes chinos en la Ciudad de Nueva York — y creo que he estado en la mayoría de ellos.  Pero quiero disipar el rumor de que he venido a Shangai simplemente por mi gran amor por la sopla de dumplings. (Esa fue solo una de las razones.)

“La Ciudad de Nueva York tiene tantos restaurantes chinos porque somos el hogar de más gente con raíces en China que cualquier otra ciudad fuera de Asia — y porque estos neoyorquinos son la personificación viva del sueño americano.  Tienen más probabilidad de tener una carrera como profesionales y administradores que el neoyorquino promedio, de tener su propia casa y de sobresalir en la escuela.

“¿Por qué?  Los emigrantes chinos traen consigo una gran ética de trabajo y un gran respeto por la educación, y además traen un espíritu empresarial increíble, no solo abriendo restaurantes, sino además comercios de toda clase.  Admiro a los empresarios.  Se lo difícil que es tomar tal riesgo personal.

“Antes de postularme por primera vez para alcalde, pasé 15 años en Wall Street y luego 20 años administrando una compañía que fundé.  La compañía se basó en la idea de que podíamos usar la tecnología para proveer mejor información financiera, más rápido que cualquiera.  Empecé con tres muchachos, una cafetera y sin clientes.  Hoy, la compañía tiene casi 10,000 empleados, con oficinas en 130 ciudades en todo el mundo — incluyendo Shangai, Beijing y Hong Kong.  La compañía también se expandió al periodismo y los medios — algunos de ustedes quizás hayan visto Bloomberg TV aquí en China, aunque estoy seguro de que no es tan popular como ‘Win in China’.

“Como empresario y alcalde de Nueva York, he visto cómo las relaciones son la clave del éxito — y cómo la relación entre nuestros dos países se ha hecho cada vez más estrecha.  Por eso creo que la relación Estados Unidos-China es central.  Es crucial no solo para nuestros ciudadanos, sino también para la meta de paz y prosperidad en todo el mundo.

“China es el país que se está desarrollando más rápidamente en el mundo.  Estados Unidos es el país más industrializado en el mundo.  Históricamente, esta competencia ha conducido a tensiones entre los estados.  Sin embargo, en nuestro mundo de hoy, la guerra entre dos estados líderes sería catastrófica. En su lugar, la competencia debe ser canalizada hacia la cooperación.

“Cuando la gente piensa en competencia, suele pensar que una parte gana, la otra pierde.  Pero la geopolítica y las economías globales no son juegos donde la suma total es cero.  China y Estados Unidos tienen el interés mutuo de ver a cada uno triunfar; es por eso que cualquiera que entiende economía reconoce que — para el resto del mundo — China no es una amenaza, sino una oportunidad.

“Una China más sólida y sana ofrece a los Estados Unidos — y al resto del mundo — una oportunidad para ampliar el alcance de nuestros mercados de exportación, para ampliar nuestras opciones de productos y servicios, ampliar nuestro acceso al capital y talentos, y enfrentar los retos que se extienden en todos los límites nacionales, como el terrorismo, el calentamiento global, las enfermedades infecciosas y la pobreza.  Todos estos retos requieren cooperación — y el compromiso de ambos países con una colaboración igualitaria y un diálogo respetuoso.

“Se ha hecho muy popular en el hemisferio occidental el sermonear a los chinos sobre cómo enfrentar ciertos desafíos, incluyendo sobre asuntos de comercio y el medioambiente.  Pero no vine acá a sermonear.  Vine acá a escuchar y aprender, a compartir lo que ha funcionado para los Estados Unidos, y a reforzar el diálogo entre nuestros países en cuanto a los desafíos comunes que enfrentamos.

“Estados Unidos y China inician este diálogo desde posiciones diferentes – y eso se explica en dos países con historias tan diferentes.  Pero cada vez más, estamos encontrando puntos de paralelismo – y esa es la belleza del mercado de la competencia: Crea incentivos para que los países trabajen juntos hacia el éxito mutuo.

“Claro está, a cada uno de nosotros le gustaría ver al otro cambiar algunas de sus políticas — eso es un resultado natural del aumento de contacto y competencia, y por ello es tan importante el Diálogo Económico Estratégico que el secretario de Hacienda Hank Paulson ha iniciado con China.

“Pero hay otra manera de convencer a un gobierno extranjero de adoptar una idea — ¡probar que funciona!  Porque, cuando tú triunfas, tus competidores reconocen que les conviene seguirte — o de lo contrario se quedaran atrás.  Esto es lo que yo llamo ‘dirigir desde el frente’ — y por mi experiencia, es crucial en el Gobierno y los negocios.  En la nueva economía global, los países y compañías que dirigen desde el frente, explorando nuevas fronteras, serán los mayores ganadores, mientras los que pelean batallas desde la retaguardia para mantener el estatus quo serán los mayores perdedores.

“Dirigir desde el frente está en el centro de una idea de la que me gustaría hablar con ustedes hoy: la competitividad.  La competitividad es, como saben, una medida de vuestra capacidad para triunfar en el mercado de consumo.  En todo el planeta, los países desarrollarán diferentes estrategias para pulir su competitividad, pero creo que los países más exitosos dirigirán desde el frente acogiendo seis principios claves:

“Primero, abriendo mercados, segundo, mejorando la educación y la capacitación; tercero, desarrollando una fuerza laboral altamente calificada; cuarto, asegurando la confianza de inversionistas y consumidores; quinto, invirtiendo en infraestructura; y sexto, reforzando la estructura social, incluyendo la protección de la salud pública y el medioambiente.  Hoy quiero hablar sobre cada uno de estos principios y cómo se relacionan con Estados Unidos y China — y cómo cada uno puede aprender del otro en su aplicación.

“Al hablar de mercados abiertos, permítanme empezar diciendo que en Estados Unidos hay una ola creciente de proteccionismo — y también aquí debe haber presiones en esa dirección.  Pero, a la larga, las políticas proteccionistas — y las políticas que promueven el nacionalismo — solo perjudican a las industrias que están tratando de ayudar.  Desde luego, eso fue cierto en la protección estadounidense a la industria automotriz y la protección de los japoneses a su industria bancaria.

“En ambos casos — y hay muchos otros ejemplos — el proteccionismo gubernamental fracasó miserablemente.  A la larga, mientras más intenta el gobierno variar las reglas del mercado, es más probable que la economía finalmente estalle.  Ya sea una explosión tipo burbuja o el éxodo de capitales, o el colapso de una industria o moneda, ningún país puede escapar a estas correcciones del mercado — o los dolorosos efectos secundarios, que a menudo requieren alto desempleo e inflación.

“Aplaudo la reciente decisión de China de terminar una docena de subvenciones que promueven exportaciones y desalientan ciertas importaciones.  Esta es una victoria para ambos países — porque, tanto aquí como en los Estados Unidos, resultará en bajos precios para los consumidores, mejores productos y más empleos mejores pagados.  También quiero aplaudir al presidente Hu y al primer ministro Wen por dar algunos pasos importantes para abrir los mercados capitales de China.

“Ayer en Beijing, ayudé a abrir la nueva oficina de la Bolsa de Valores de Nueva York, y hace poco NASDAQ también abrió oficinas aquí en China.  La decisión de permitir que estos intercambios entren al mercado chino es una señal positiva de que la reforma se está afianzando.

“Estados Unidos y China pueden ayudarse — y ayudarse mutuamente — reduciendo la intervención del gobierno en el intercambio global de productos, servicios y capital.  En Estados Unidos, hacer esto es difícil porque además puede llevar a un colapso de empleos a corto tiempo.

“Eso nos trae al segundo principio clave de la competitividad: Mejorar la educación y la capacitación — ya que la forma de ayudar a los afectados por la globalización no es apoyando a compañías no competitivas, sino ayudando a la gente que son desplazadas, y ayudando a los obreros a aprender las destrezas que exige la nueva economía.

“En Estados Unidos y China, enfrentamos una escasez de trabajadores altamente calificados.  La solución a largo plazo son, por supuesto, centros de educación.  A fin de ser contratados para los empleos de altas destrezas de hoy, los estudiantes deben aprender más matemáticas, ciencia, ingeniería y más tecnología de computadoras.  Aquí en China, ustedes entienden este imperativo, y están laborando arduamente para asegurarse de que la próxima generación esté lista para el siglo XXI.

“Los países que han creado los mejores sistemas de escuelas públicas — y responsabilizan a sus estudiantes por el éxito — obtendrán una gran ventaja en la economía global.  En Nueva York, he visto como las familias chinas dan tremendo valor al éxito educativo — y ese es un valor familiar que necesitamos en Estados Unidos.

“Así como es importante mejorar los sistemas de educación — y creo que es un imperativo económico —, esto tomará tiempo, en los Estados Unidos y en China.  Pero ninguno de nosotros puede darse el lujo de esperar por más mano de obra calificada — ya que la economía global no espera a nadie.  Y por ello es esencialmente importante para nosotros el adoptar el tercer principio clave de competitividad: atraer — y retener — a los mejores y más inteligentes que el mundo tiene que ofrecer.

“Estados Unidos se convirtió en la nación líder de la economía mundial recibiendo a inmigrantes — y Nueva York se convirtió en la ciudad comercial líder de Estados Unidos instándolos a quedarse.  Los inmigrantes edificaron nuestra ciudad y país, trayendo a cada campo nuevas ideas innovadoras — y continúan haciéndolo.

“Consideren esto: la mitad de los estadounidenses que han ganado premios Nóbel en Física en los últimos siete años nacieron en el extranjero.  Más de la mitad de las personas con un doctorado que trabajan en los Estados Unidos son inmigrantes; compañías de tecnología revolucionarias como Sun Microsystems, Yahoo y Google fueron fundadas o co-fundadas por inmigrantes.  De hecho, un cuarto de las compañías de todo Silicon Valley fueron empezadas por empresarios de dos países: China y la India.

“Pero actualmente, nuestras leyes de inmigración están previniendo que muchos de los empresarios de mañana trabajen en los Estados Unidos.  De hecho, algunas de las compañías de [Silicon] Valley están estableciendo oficinas en Vancouver, Canadá — ya que es más fácil traer trabajadores extranjeros a Canadá que a los Estados Unidos.

“Estados Unidos y China están en una competencia por talento, y cada uno de nosotros tiene ciertas ventajas de competitividad de las que podemos sacar más provecho.  Estados Unidos es un imán de talento.  China es un imán de capitales.  En Estados Unidos, nuestro reto es abrir nuestros mercados laborales a más empleados extranjeros, mientras que en China, parece que el reto es abrir los mercados capitales a más inversiones extranjeras — ya que la inversión extranjera crea los empleos domésticos que ayudarán a impedir que los hombres y mujeres chinos educados dejen el país.

“De hecho, una encuesta de ejecutivos que trabajan en China indicó que la necesidad de empleados calificados es su reto número uno.  Abrir los mercados de China a más inversiones extranjeras ayudará a lograr este reto — ya que creará los empleos domésticos que impedirán que más de vuestros talentosos ciudadanos dejen el país.

“Una fuerza laboral altamente calificada es un elemento esencial de la competitividad, pero crear condiciones para el crecimiento estable a largo plazo requiere que el gobierno haga mucho más.  Y eso nos lleva al cuarto principio clave de la competitividad: Confianza de inversionistas y consumidores.

“En los Estados Unidos existe un mito de que la inversión es impulsada principalmente por impuestos y niveles salariales.  Pero si los salarios e impuestos bajos fueran el principio y el final de todo, estaríamos viendo una inversión internacional masiva en los países más pobres del mundo.  La realidad es que los inversionistas consideran muchos otros factores más que solo salarios e impuestos — incluyendo todas las cosas de las que ha hablado hoy.

“También toman en cuenta: si la corrupción es una parte típica del hacer negocios, si los estados de ingresos son transparentes, si la política monetaria puede promover la estabilidad, si se hacen cumplir los estándares efectivos de calidad y seguridad, si la economía es guiada por la mano libre del mercado o la mano dura del gobierno, si ustedes podrán retener posesión de sus ideas y  capital, y si el gobierno requiere que los negocios pasen por costosos obstáculos burocráticos que toman mucho tiempo.

“Estados Unidos tiene ventajas estratégicas en todas estas áreas — pero podemos hacer más para pulirlas.  Por ejemplo, tenemos algunas de las protecciones de inversionistas más sólidas en el mundo, pero nuestros equipos reguladores se han vuelto más pesados de lo que necesitan ser.  Como resultado, más capital que pudo haber entrado a Nueva York ahora está en curso hacia otros centros financieros, incluyendo Shangai.

“Aquí en China, creo que vale decir que algunas áreas de la economía son sobre-reguladas — tales como los mercados capitales — y algunas son sub-reguladas, incluyendo los mercados laborales y los estándares de calidad, salud y seguridad.

“Ahora mismos, en los Estados Unidos estamos en medio de la activa temporada de compras del fin de año.  Normalmente, a los compradores no les importa si algo es hecho en China, Corea o Canadá — solo quieren el mejor producto al mejor precio.  Pero, tengo que decirles, debido a todas las noticias sobre los juguetes chinos peligrosos (aunque piensen que las noticias sean justas o no), algunos consumidores en los Estados Unidos no están comprando esos productos.  Los gobiernos tienen un interés económico en fijar y hacer cumplir altos estándares para garantizar que estos tipos de sustos de salud y seguridad no ocurran.

“Es esencial crear condiciones económicas que promuevan confianza, porque cuando las políticas gubernamentales hacen que inversores o innovadores se lleven sus negocios a otras partes, los gobiernos no solo pierden esos trabajos — también pierden el ingreso fiscal que esos empleos crearían.  Eso es ingreso que no se puede invertir en el futuro.

“En mi experiencia en el sector publico y privado, invertir en el futuro quizás es el elemento más fundamental para dirigir desde el frente. Y eso nos lleva al quinto principio clave de la competitividad: invertir en infraestructura de alta tecnología que exige el siglo 21.

“Trenes de alta velocidad, energía limpia, sistemas hidráulicos más seguros, sistemas de banda ancha, aeropuertos que funcionan con tecnología de satélite, puertos con espacio para buques más grandes.  Estas infraestructuras cruciales son la base para el éxito en la nueva economía global.  Sin esa base, los países sencillamente no podrán apoyar el crecimiento económico sustentable.

“Por ello, China está terminando en Beijing lo que será la terminal de aeropuerto más grande del mundo.  Y creo que este logro es especialmente impresionante, ya que la terminal será más grande que todas las terminales combinadas del Aeropuerto Kennedy de Nueva York.  Añadan esto a 20,000 kilómetros de nuevas líneas de tren que China está construyendo, vuestro tren ‘Maglev’ del Aeropuerto Pudong a Shangai, en el cual tuve el placer de viajar, y las ampliaciones mayores a sus puertos, y está claro que China está haciendo algunas inversiones muy inteligentes.

“Estas son exactamente los tipos de inversiones que más necesitamos en Estados Unidos.

“En Nueva York, estamos trabajando para asegurar financiación para un enlace de trenes directo desde el Aeropuerto Kennedy al Bajo Manhattan — ya que los viajeros de negocios ahora piden acceso directo a distritos comerciales centrales.  También estamos trabajando para reducir el tránsito a través de un sistema de ‘tarifa de congestión’ que cobra a conductores una precio por entrar al distrito comercial central durante las horas pico de viaje.

“Singapur, Estocolmo y Londres han ejecutado exitosamente sistemas similares — tengo entendido que también se está considerando la idea aquí en Shangai.  El tráfico estrangula la actividad económica — y las ciudades del mundo no pueden permitir que eso suceda.

“El tránsito de vehículos pesados también perjudica la calidad del aire, y eso nos lleva a el sexto principio clave de la competitividad: reforzar la estructura social y proteger la salud pública y el medioambiente.

“Tanto en China como en Estados Unidos, la globalización está poniendo nuevas presiones en la vida cotidiana.  Mucha gente en nuestros países ha visto sus salarios estancarse mientras los gastos diarios — especialmente el cuidado de salud y la vivienda — han aumentado sustancialmente.  En Estados Unidos, hay mucha preocupación por el aumento en la desigualdad de ingresos — y entiendo que aquí también eso es una preocupación.

“Una cierta cantidad de desigualdad es inevitable, pero para que el desarrollo económico sea sustentable — y para que las sociedades se mantengan estables — todas las personas deben tener la oportunidad de compartir los beneficios.  Esa es la promesa de una sociedad democrática, y es parte del plan que el presidente Hu ha esbozado para una ‘sociedad armoniosa’.

“El presidente Hu también reconoce justamente que una sociedad armoniosa debe incluir un medioambiente saludable.  En Nueva York, hemos eliminado el fumar cigarrillos — la causa principal de contaminación de aire en espacios cerrados — en todos los lugares de trabajo, y estamos comprometidos a lograr el aire más limpio de ciudad alguna en los Estados Unidos.

“Estamos haciendo esto no solo porque el aire limpio es bueno para la salud pública — aunque lo es —, y no solo porque nos ayudará a hacer de nuestra parte en la lucha por el calentamiento global — aunque lo hará —, sino también porque el aire limpio ayuda a atraer talento, y el talento atrae inversiones, y las inversiones crean empleos.

“Cada vez más, Estados Unidos y China están pensando sobre el medioambiente en estos términos económicos. Es por eso que no sorprende — pero motiva — que el Diálogo Económico Estratégico entre nuestros países ha resultado en acuerdos que promoverán el ahorro de energía y estimulará el desarrollo de tecnología de energía limpia.

“Estas dos áreas — ahorro de energía y energía limpia — son ahora más importantes que nunca antes, debido al consenso científico sobre los peligros del cambio climático.  Como líderes económicos globales, y como los dos consumidores de energía más grandes del mundo, China y Estados Unidos tienen la responsabilidad de colaborar juntos — y con las Naciones Unidas — para formular soluciones alcanzables.  No podemos esperar, porque como saben, los efectos del cambio climático ya se están sintiendo.

“Aquí en China, por ejemplo, el desierto de Gobi se está extendiendo a un alarmante ritmo de 3,000 kilómetros cuadrados al año.  En Estados Unidos, las sequías y huracanes han causado recientemente daños y dolor.  Y en todo el mundo, los negocios y consumidores han sentido los efectos de la alta demanda de petróleo.

“Por razones medioambientales y económicas, cada una de nuestras naciones tiene un sólido interés en desarrollar la energía limpia que impulsará el futuro — y que nos permitirá ser más independientes en la energía.  Es por eso que esta semana voy a Bali a la Convención de la Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

“Entiendo las preocupaciones aquí en China sobre cómo este asunto debe ser enfrentado.  Pero la verdad es que no podemos detener el cambio climático a menos que China y los Estados Unidos se unan a la comunidad internacional como colaboradores en el intento.  Y a menos que nosotros lo hagamos, nuestros hijos — y sus hijos — podrían pagar las terribles consecuencias.

“Los retos comunes que los líderes mundiales como China y Estados Unidos enfrentan son enormes, pero también lo son los posibles dividendos de la cooperación.  Por ello, nuestra competencia debe continuar siendo canalizado a los nuevos niveles de cooperación que unirán a nuestros países — y al mundo — un poco más.  Y el momento de hacerlo no puede ser mejor.

“En solo seis meses, el máximo ejemplo de cooperación a través de la competición llegará a China: los Juegos Olímpicos.  Y por primera vez en la historia de las Olimpíadas, el mundo se conectará no solo para ver los Juegos, sino también para ver a uno de los poderes mundiales abrir la cortina de un renacimiento económico es nada menos que milagroso.

“Las Olimpíadas serán una oportunidad increíble para que China exhiba el progreso impresionante que ha realizado en años recientes, pero además será un aviso a la gente de todo el mundo de que queda mucho trabajo por hacer en la edificación de una sociedad armoniosa, donde la diferencia de opiniones — sobre política, filosofía y religión — sean aceptadas por lo que son: parte del orden natural de la vida.

“Como alcalde de una ciudad donde se puede escuchar 200 idiomas en las calles, creo que no hay mejor ejemplo de cómo la diversidad fortalece a una sociedad que la Ciudad de Nueva York.  La increíble diversidad cultural de Nueva York quizás sea en sí la ventaja competitiva más grande que poseemos.

“Debido a la economía global, gente talentosa que quiere vivir en lugares que no solo ofrecen carreras fascinantes, oportunidades culturales diversas, calles más seguras, buenas escuelas, y aire puro, también quieren vivir donde sean libres de ser ellos mismos.

“China ha demostrado de forma espectacular que puede competir en el mercado de consumo global — pero muchos de nosotros en todo el mundo esperamos que los avances más grandes de China aun no hayan llegado.  Creo firmemente que, si seguimos ampliando el diálogo entre nuestros países y seguimos cooperando en retos comunes, todo el mundo será mejor.

“Quiero agradecerles por el honor de compartir con ustedes hoy, y por darme la oportunidad de participar en este diálogo.  También quiero invitarlos a todos a visitarnos en Nueva York.  Cuando prueben nuestra deliciosa sopa de dumplings, ¡se sentirán como en casa”!







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