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PR- 214-06
21 de junio de 2006

TESTIMONIO DEL ALCALDE BLOOMBERG ANTE EL COMITÉ DE SEGURIDAD NACIONAL DE LA CÁMARA DE REPRESENTANTES DE LOS ESTADOS UNIDOS

Señor presidente del Comité King y representante Thompson, miembros del Comité, gracias y buenos días. Prometo que no hablaré más de una hora y media.

Una cosa que el representante Fossella dejó de mencionar cuando describió la experiencia del comisionado de Policía Kelly - él ha sido más que dos veces el comisionado del NYPD; él ha ostentado cada rango en el Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York, empezando como policía de turno y trabajando para lograr ser promovido. Ciertamente, su experiencia en cómo proveer el tipo de seguridad que la ciudad necesita no tiene igual.

Permítame agradecerle, presidente King, por convocar esta audiencia. Es más evidencia de su extensa y responsable determinación de hacer que el riesgo y la amenaza sean la base del financiamiento para Seguridad Nacional.

La audiencia de hoy se titula "Fondos para Preparación del Departamento de Seguridad Nacional: ¿Basados en Riesgos o Conjeturas?" Creo que esa pregunta realmente captura el sentido de perplejidad producido por la reciente asignación que realizó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) de fondos para la Iniciativa de Seguridad en Áreas Urbanas (o fondos "UASI", en inglés) para el Año Fiscal 2006.

La ciudad de Nueva York y Washington DC - representada esta mañana por mi colega, compañero de panel y amigo, el alcalde Anthony Williams - han sido, y continúan siendo, los principales objetivos en la nación de ataques terroristas.

Nueva York es la capital financiera de la nación, su centro de medios de comunicación, y sede del cuartel general de las Naciones Unidas, para quienes el NYPD proporciona seguridad y por cuyos servicios el Departamento de Estado debe actualmente unos $75 millones a nuestra ciudad. Esta es una deuda que se ha acumulado por años. Quizás a esto se refieren los críticos cuando descargan contra los holgazanes en las Naciones Unidas.

Nuestra prominencia explica por qué las calles del Bajo Manhattan fueron el primer campo de batalla en la guerra contra el terror. Y la ciudad de Nueva York y la capital de la nación siguen siendo las únicas ciudades de los Estados Unidos que han sufrido ataques terroristas originados en otros países.

El testimonio escrito que estoy sometiendo al Comité versa sobre 18 ataques separados, planeados, intentados o exitosos en la ciudad de Nueva York - 18 en la historia de nuestra ciudad con el terrorismo. Se remontan a 1990 e incluyen un complot abortado de al Qaeda - según informes recientes - para liberar cianuro letal en nuestro sistema de tren metropolitano a principios del año 2003.

Sin embargo, a pesar de esta historia, la asignación de fondos del DHS reduce el apoyo federal para actividades antiterroristas vitales en la ciudad de Nueva York en un 40%. Esto es $83 millones menos de lo que recibimos del DHS el año pasado.

La lógica de ello es - tomando las palabras de Winston Churchill - realmente "un acertijo envuelto en un misterio y dentro de un enigma".

Esto no es porque haya habido una escasez de explicaciones del DHS; al contrario, hemos oído mucho de ellos. Pero nadie ha respondido satisfactoriamente la pregunta: "¿Cómo pudo un proceso racional producir una conclusión tan disfuncional?"

El Departamento de Seguridad Nacional fue creado en noviembre del 2002. Desde el principio, la ciudad de Nueva York ha tomado enérgicamente la delantera - ante el Congreso, en la Casa Blanca y en testimonio a la Comisión del 11-S - para argumentar que los fondos del DHS para las localidades deben ser asignados solamente en base a la amenaza y el riesgo.

El ex secretario del DHS Tom Ridge nos dijo repetidamente que esos fueron los criterios que él aplicaría a los fondos locales si él fuese liberado de las restricciones congresuales en el sentido de que los fondos del DHS deben ser asignados usando una fórmula per capita.

En respuesta a nuestros argumentos se estableció el programa UASI en el Año Fiscal 2003. Siempre ha estado dirigido a las ciudades con una amenaza "alta". La ciudad de Nueva York y Washington DC estaban originalmente en una lista de solamente siete ciudades con un riesgo similar.

Pero, como sucede usualmente, ese número se infló luego hasta 50, y en este año fiscal es de 46 [ciudades]. ¿Es este el espíritu de las asignaciones por una 'amenaza elevada'? No. En su lugar esto convierte al programa en el tipo de política para conseguir votos que estaba específicamente diseñado para evitar, contribuyendo al absurdo sub-financiamiento de Seguridad Nacional en la ciudad de Nueva York para el presente año fiscal. Es un ejemplo típico de lo que es 'decir algo para la prensa y hacer algo totalmente diferente'. Y convierte en una triste broma a la discrecionalidad del secretario del Departamento para otorgar 60% de las donaciones de bloque de Seguridad Nacional para el Año Fiscal 2005 en base a los riesgos. Este fue un paso de avance, aunque seguimos creyendo que todas las donaciones de Seguridad Nacional deben basarse solamente en los riesgos. Pero la redefinición de 'riesgo' con el fin de incluir algo para todos nos deja justo donde empezamos.

Ahora aplaudo la decisión de este comité de revisar el procedimiento y metodología completos de toma de decisiones usado por el DHS para otorgar sus fondos, ya que es un proceso que parece estar fundamentalmente errado.

Les sugiero que tomen un enfoque de amplio rango - para reevaluar, por ejemplo, el rol de los paneles de revisión que evaluaron las solicitudes de fondos.

Les urjo a preguntar si, al revisar solicitudes para proteger a más de un cuarto de millón de instalaciones "críticas" de infraestructura en toda la nación, el DHS cometió el clásico error de perder de vista al bosque en vista de todos esos árboles. Sólo porque una instalación es "crítica" no significa que esto la convierte en un posible objetivo - y esa es la prueba que hay que pasar para asignar fondos para "riesgos elevados".

También espero que ustedes también revisen la prohibición del Congreso de usar fondos del DHS para los llamados proyectos de construcción para el "fortalecimiento de objetivos" que harían a las instalaciones de infraestructura menos vulnerables a los ataques. ¿Acaso no es la prevención lo que debemos impulsar - y la respuesta, la posición de repliegue?

Quiero pedirles especialmente que se enfoquen en la predisposición clara y frecuentemente expuesta por el DHS contra la provisión de fondos para apoyar costos recurrentes - lo que ellos prefieren llamar "suplantar" el esfuerzo local.

Para la ciudad de Nueva York, este es realmente el centro del asunto. Esta predisposición de parte del DHS nos penaliza por nuestra agresividad y diligencia protegiendo a nuestra ciudad.

Para proteger mejor a la ciudad de Nueva York, invertiremos cerca de $1,000 millones en los próximos cuatro años para iniciativas de contraterrorismo. Desde fortalecer nuestros puentes y mejorar nuestra infraestructura de comunicaciones a implementar un plan integral de seguridad para el distrito financiero del Bajo Manhattan, estos proyectos son cruciales para proteger a todos los neoyorquinos. Asimismo, para proteger a nuestra ciudad contra ataques terroristas, ya estamos gastando más de $250 millones anuales del dinero de nuestros contribuyentes en gastos operacionales anuales.

En vista de estas necesidades tan sustanciales, el rechazo del DHS a pagar costos recurrentes pone cargas innecesarias sobre nuestra ciudad. Tras el 11 de Septiembre, por ejemplo, la ciudad de Nueva York incrementó en gran medida la vigilancia aérea de nuestros embalses de agua. Pero el DHS ha negado solicitudes de fondos para apoyar este programa en base a que, como nosotros mismos hemos estado cubriendo los costos en Nueva York, simplemente podemos seguir haciéndolo.

Bajo ese razonamiento, si hubiésemos sido negligentes y no hubiésemos aumentado estos vuelos de vigilancia, entonces ahora seríamos elegibles para recibir fondos federales a fin de iniciarlos - un excelente ejemplo de la lógica burocrática disfuncional.

Como he dicho repetidas veces, nosotros haremos todo lo posible para proteger a nuestra ciudad y luego encontrar una forma de pagar por ello. Pero que el gobierno federal nos penalice por hacer lo que es correcto no es una política nacional racional.

La predisposición del DHS contra el apoyo a los costos recurrentes locales castiga a la ciudad de Nueva York por la efectividad de todas nuestras actividades de contraterrorismo e inteligencia realizadas con fondos locales - esfuerzos que han sido considerados modelos para la nación por el ex secretario Ridge, el director del FBI Robert Mueller y otros líderes en la comunidad de contraterrorismo, tanto dentro como fuera del gobierno. Yo diría que ellos están mejor calificados para juzgar la efectividad de nuestros esfuerzos que miembros de un panel de revisión que quizás no viven en grandes áreas urbanas.

En particular, consideren dos de las iniciativas clave del NYPD: primero, su Oficina de Contraterrorismo, tan apreciada que ha proporcionado entrenamiento a más de 800 empleados federales - incluyendo empleados del Departamento de Seguridad Nacional.

Y segundo, ahí está la Operación Atlas, que despliega unidades de patrulla específicamente entrenadas y especialmente equipadas para proteger los sitios históricos e infraestructura crítica de transporte y financiera de la ciudad.

La efectividad de esta seguridad fue demostrada en el 2003. Tras repetidas labores de reconocimiento, un agente de al-Qaeda canceló el intento de sabotaje del Puente de Brooklyn, diciendo a sus jefes que "el clima está muy caliente" - una referencia codificada a la intensa seguridad en el puente y en las aguas del East River.

Esa trama no fue frustrada por tecnología guiada por satélite u otros equipos de alta tecnología; lo que protegió a nuestra ciudad fue la buena y vieja política de "las botas en la tierra". Y esa es precisamente la razón por la que seguimos asignando casi 1,000 de los mejores oficiales del NYPD a las divisiones de contraterrorismo e inteligencia del Departamento.

Este año pedimos al DHS que apoyara tanto a la Oficina de Contraterrorismo como a la Operación Atlas. Pero, desafortunadamente, se nos ha dicho que el Departamento no tiene intenciones de ayudar a cubrir tales gastos diarios de personal.

Miembros del Comité, apenas sé donde empezar a declarar mi desacuerdo. Pero, esencialmente, la cuestión es si ustedes piensan, como nosotros, que invertir en la gente es tan valioso como las compras de equipos para proteger a nuestro país.

No hay dudas en mi mente de cuál es la respuesta. Ni hay dudas en las mentes del comisionado Kelly u otros expertos en los campos de contraterrorismo e inteligencia, o en las mentes del pueblo norteamericano. La única duda parece emanar del "grupo de pensadores" burócratas del DHS, el cual ha producido tal conclusión sin sentido.

Una y otra vez, la inteligencia humana ha trastocado la planificación terrorista, desde la trama para poner una bomba en una gran estación del tren metropolitano en nuestra ciudad durante la Convención Nacional Republicana del 2004 a la conspiración revelada en una fecha previa de este mes de atacar objetivos en Ontario, Canadá.

Para lograr lo más posible de la inteligencia humana, debemos entrenar oficiales de policía durante todas sus carreras en cómo enfrentar amenazas emergentes, y cómo usar el equipo que los fondos federales pueden comprar. Y necesitamos una colaboración federal continua en ese esfuerzo.

Para mí está claro que todavía somos muy lentos para aprender la lección más básica del 11 de Septiembre: Que ahora vivimos en un mundo fundamentalmente alterado, un mundo que requiere que repensemos y reactuemos.

En el área de la Seguridad Nacional, eso significa establecer una colaboración dinámica, a largo plazo, entre autoridades federales y locales. Debemos, por ejemplo, reconocer que la continua y minuciosa labor de entrenar analistas de inteligencia en el NYPD es una responsabilidad compartida - una que es vital para todos los norteamericanos.

A través de los años, hemos luchado mucho y duramente por la asignación racional de fondos de Seguridad Nacional en base al riesgo. Ahora, tristemente, estamos perdiendo el terreno que habíamos ganado. Espero que esta audiencia empiece el proceso de poner las cosas nuevamente en su lugar. Muchas gracias.







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Stuart Loeser / Jordan Barowitz   (212) 788-2958




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