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  18 de febrero de 2004
www.nyc.gov

El Sr. Bloomberg viaja a Washington
Por el alcalde Michael R. Bloomberg

El pasado miércoles pasé el día en la colina del Capitolio luchando por nuestra ciudad. Mi misión estaba clara: asegurar que la Ciudad de Nueva York obtenga lo que le corresponde del Gobierno federal. Me reuní con miembros del Congreso para instarlos a ayudar a pagar los servicios y proyectos necesarios que fortalecerán a Nueva York y, al hacerlo, fortalecerán a nuestro país. Después de todo, esta es la ciudad más grandiosa del mundo, y nuestro éxito económico es crucial para la prosperidad general de la nación. Presenté el caso ante los representantes y senadores de que no solo es lo apropiado, sino también una buena inversión para que el país la realice.

No hay dudas de que legisladores en Washington han tenido una cuenta abierta con la Gran Manzana. En lo que me concierne, esa cuenta está vencida. Cada año los neoyorquinos envían mucho más en ingresos de impuestos al Tesoro federal de lo que recibimos de vuelta — unos 83 centavos por cada dólar. Mi mensaje al Congreso fue que debemos ver más del dinero de nuestros impuestos federales trabajando para el bienestar de los neoyorquinos.

Necesitamos más asistencia federal, más urgentemente, en dos áreas específicas. Primero, necesitamos fondos para proteger a los neoyorquinos del terrorismo. El Congreso debe seguir el ejemplo del Presidente Bush y distribuir fondos en base a la amenaza y el riesgo. Ya no puede permitir que fondos valiosos de seguridad nacional sean gastados como favores políticos y desperdiciados en áreas donde hay poca o ninguna amenaza de un ataque terrorista. La Guerra contra el Terrorismo empezó en las calles de Nueva York el 11-S y, desafortunadamente, Nueva York sigue siendo un objetivo de primer orden para los terroristas. Para asegurar que el Departamento de Policía (NYPD, en inglés) y otros organismos municipales tenga los recursos de contraterrorismo que requieren, necesitamos que el Congreso reconozca que proteger a Nueva York es bueno para el país, y distribuya los fondos donde son necesitados.

Segundo, necesitamos ayuda asegurando que el sistema de transporte público de la Ciudad de Nueva York mantenga una condición excelente en sus operaciones. Es una cuestión simple de matemáticas. Con dos tercios de los pasajeros de subway en la nación, y 18% de pasajeros en los autobuses, Nueva York tiene un tercio de todos los pasajeros de buses y trenes en los Estados Unidos. Para mantener la Ciudad operando sin dificultades, la Cámara de Representantes debe aprobar el proyecto de ley de transporte que el Senado aprobó el pasado jueves. Ante el llamado urgente del senador Chuck Schumer, esta provee a Nueva York al menos $7.1 mil millones en fondos federales para transporte en los próximos seis años. La ley también incluye $10.3 mil millones para construcción y reparación de carreteras en el estado de Nueva York para el mismo período, fondos incluidos a cuenta de la ardua labor de la senadora Hillary Clinton.

Hemos proporcionado al Congreso otras maneras en que puede ayudar a la Ciudad de Nueva York, desde la reautorización de bonos Liberty hasta el incremento de lo que paga el Gobierno federal en costos de Medicaid, que están creciendo en casi $1 mil millones al año.

Los neoyorquinos no creemos en conseguir algo por nada. No esperamos conseguir lo que hemos ganado. Y cuando se considera cuan importante es la ciudad para el resto de la nación — y que recibimos un golpe por el país el 11-S — está claro que las peticiones que hice al Congreso fueron no solo razonables y prácticas, sino, simplemente, lo que se debía hacer.

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