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Comunicado de Prensa # 021-10
jueves 27 de mayo de 2010

CONTACTO PARA LOS MEDIOS: (212) 788-5290
Celina De Leon/Erin Brady: PressOffice@health.nyc.gov


Segundo informe de la calidad del aire halla que la contaminación del aire por el níquel varia en toda la ciudad

Los vecindarios de Manhattan y El Bronx tienen los niveles promedio más altos de partículas de níquel transportadas por el aire durante los meses de invierno; los calderas que consumen petróleo sucio son la causa principal de la contaminación del aire

27 de mayo de 2010 –Las concentraciones de níquel transportadas por el aire varían ampliamente en toda la Ciudad de Nueva York durante los meses de invierno, de acuerdo a un nuevo informe sobre la calidad del aire al nivel de las calles, y las calderas de los edificios siguen siendo un contribuidor principal de contaminantes del aire.  El Departamento de Salud y Salud Mental (DOHMH, en inglés) público los nuevos hallazgos como un seguimiento del primer reporte municipal de la calidad del aire durante el invierno, que fue publicado en diciembre.  Los datos provienen del Estudio del Aire en las Comunidades (o New York City Community Air Survey NYCCAS, en inglés), un estudio de un año de la calidad del aire urbano lanzado en 2008 para ayudar a informar las gestiones municipales para reducir la contaminación.  Los nuevos hallazgos son los primeros que documentan una variación en las concentraciones de níquel durante el invierno.Community districts  Estos hallazgos respaldan los resultados del primer reporte del NYCCAS, mostrando que el petróleo residual que se usa para calefacción contribuye significativamente a la contaminación perjudicial del aire local.  El níquel es uno de los varios metales hallados en las partículas del aire despedidas por la combustión de este tipo de combustible.  Inhalar estas pequeñas partículas puede irritar los pulmones, empeorar el asma y el enfisema y aumentar el riesgo de ataques cardiacos y muertes prematuras.

El reporte, “Nickel Concentrations in Ambient Fine     Particles: Winter Monitoring, 2008-2009”, estima que los niveles de níquel son mayores en partes más urbanizadas de la ciudad, incluyendo gran parte de Manhattan y partes del Bronx con edificios más grandes usan petróleo residual (#4 o # 6) en calderas que se utilizan para producir calefacción y agua caliente.  El petróleo residual contiene concentraciones de níquel más elevadas.  Como resultado, los niveles de níquel transportados por el aire en estas áreas son casi cuatro veces los niveles hallados en áreas con menos calderas de petróleo residual.  Del mismo modo, las áreas residenciales densamente pobladas tienen tres veces los niveles de níquel hallados en las áreas donde la población residencial es menor.

“todos los neoyorquinos, y especialmente los que tienen enfermedades cardiacas y pulmonares, tienen un gran interés en mejorar la calidad del aire de la Ciudad”, dijo el Dr. Thomas Farley, comisionado del DOHMH.  “Hace décadas, los neoyorquinos prohibieron los hornos de carbón, a medida que el impacto en la salud se hizo más evidente.  Ha llegado el momento de eliminar el petróleo residual por la misma razón”.

El estudio expande la evidencia que el petróleo residual, el cual contiene altos niveles de azufre y otros metales además del níquel, es una fuente significativa de contaminación atmosférica de pequeñas partículas, también conocida como PM2.5.  Las personas mayores y los niños jóvenes pueden ser especialmente vulnerable a la contaminación del aire, pero afecta a todos.  En un estudio nacional publicado el año pasado, los investigadores hallaron que los residentes en ciudades con una calidad de aire pobre tenían una expectativa de vida más corta.  Las ciudades que lograron reducciones mayores en la contaminación del aire de pequeñas partículas durante los años 1980 y ’90 disfrutaron logros de salud mayores durante esas décadas.

“Las emisiones de los equipos que consumen petróleo pueden afectar significativamente la calidad del aire”, dijo Cas Hollaway, comisionado del Departamento de Protección Medioambiental de la Ciudad de Nueva York (DEP, en inglés).  “El DEP inspecciona rutinariamente los lugares con un equipo de 45 inspectores quienes realizan pruebas a fin de asegurar que estamos protegiendo la salud pública.  Este informe indica claramente que necesitamos más reducciones en las emisiones de petróleo residual para atender los perjudiciales impactos de salud de estos contaminantes”.

“El informe de hoy muestra que el petróleo para calefacción sucio es una fuente principal de la contaminación del aire que está afectando directamente a la salud de los neoyorquinos”, dijo Rohit T. Aggarwala, director de la Oficina para Planificación y Sustentabilidad a Largo Plazo.  “No podemos aceptar que esto sea el curso normal de costumbre cuando hay muchas alternativas disponibles para los dueños de edificios, incluyendo petróleo limpio número 2, gas natural y biocalor”.

El reporte, disponible en nyc.gov/health, sugiere que el mantenimiento cuidadoso puede ayudar a reducir las emisiones de las calderas actuales, pero las medidas a largo plazo también deben incluir calderas de petróleo modificadas o su reemplazo con equipo que consume gas natural o petróleo para calefacción #2 – los combustibles alternativos que producen mucho menos PM2.5.  Debido a que los niveles de níquel fluctúan durante el año, los informes futuros del NYCCAS medirán las concentraciones durante las otras temporadas a fin de determinar los promedios anuales para diferentes partes de la ciudad.

Acerca del nuevo Estudio del Aire en las Comunidades de la Ciudad de Nueva York

En 2007, el primer plan de sustentabilidad integrado de la Ciudad de Nueva York, PlaNYC, estableció una serie de iniciativas para mejorar la calidad del aire local.  Una de las iniciativas del PlaNYC, el New York City Communiy Air Survey estudia cómo los perjudiciales contaminantes del aire varían en los vecindarios de la Ciudad de Nueva York.  Lanzado en diciembre de 2008, NYCCAS está colectando muestras del aire en 150 ubicaciones a nivel de las calles (figura 1) en cada temporada para ayudar a informar las gestiones municipales para mejorar la calidad del aire

La recolección de muestras empezó durante el invierno de 2008-2009, y los primeros hallazgos fueron publicados en el informe de diciembre de 2009.  El informe mostró que las concentraciones de cuatro contaminantes — pequeñas partículas (PM2.5), carbono inorgánico (EC), óxidos de nitrógeno (NO2) y dióxido sulfúrico (SO2) — variaron doblemente o más en toda la ciudad.  Las concentraciones fueron mayores en áreas donde las fuentes de combustión de petróleo, especialmente en vehículos de carretera y edificios — son más abundantes.

La data del estudio ayudará a informar sobre las iniciativas de calidad del aire en la próxima edición del PlaNYC, que se publicará en 2011.  La segunda etapa de planificación sostenible de la Ciudad de Nueva York, igual que el PlaNYC, involucrará a la comunidad para desarrollar estas iniciativas.  Para más información sobre otras iniciativas de la calidad del aire de la Ciudad de Nueva York, visite www.nyc.gov.

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