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Comunicado de Prensa # 052-09
martes 4 de agosto de 2009

CONTACTO PARA LOS MEDIOS: (212) 788-5290:
Jessica Scaperotti/Zoe Tobin: PressOffice@health.nyc.gov


Los adultos expuestos directamente al desastre del World Trade Center aún presentaban índices elevados de síntomas de estrés postraumático y nuevo diagnóstico de asma cinco a seis años después

19% muestran síntomas de estrés postraumático, un aumento de 5% dos a tres años después del 11 de septiembre, la mayoría de los nuevos diagnósticos de asma fueron reportados en los primeros 16 meses después del 11-S

4 de agosto de 2009 – un nuevo estudio muestra que las personas expuestas directamente al desastre del World Trade Center de 2001 tuvieron cuatro veces más probabilidad que otras personas de reportar síntomas de estrés postraumáticos en 2005-2006.  Aunque muchos estudios han documentado las afecciones adversas de salud física y mental asociadas con el 11 de septiembre, la mayoría se ha centrado en los efectos a corto plazo durante los primeros tres años después del desastre.  Un nuevo estudio, “El asma y los síntomas de estrés postraumático 5 a 6 años tras la exposición al ataque terrorista del World Trade Center”, del Departamento de Salud y Salud Mental (Department of Health and Mental Hygine DOHMH, en inglés) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention CDC, en inglés), examinaron el grupo de personas más grande de la nación expuesto directamente.  El estudio, publicado en el Journal of the American Medical Association, también halló que nuevos diagnósticos de asma tuvieron más probabilidad de ser reportados durante los primeros 16 meses después del 11-S que en 2005-2006.  El informe completo, disponible en http://jama.ama-assn.org/, sugiere que los síntomas de estrés postraumáticos y el asma, que a menudo ocurren juntos, son las ramificaciones principales de salud del ataque al World Trade Center.

“Este estudio no hubiera sido posible sin la cooperación de las decenas de miles de inscritos en nuestro Registro de Salud del World Trade Center que respondieron a nuestra segunda encuesta en 2006 y 2007”, dijo el Dr. Thomas Farley, comisionado del DOHMH.  “Gracias a su participación, años más tarde podemos entender mejor las necesidades de atención médica a largo plazo de las personas con enfermedades relacionadas al 11-S, especialmente quienes no han recibido atención o tratamiento adecuado”.

“Los resultados de este informe proveen el vistazo más completo de la salud actual de los estadounidenses que fueron expuestos directamente al desastre del World Trade Center”, dijo Robert Brackbill, un epidemiólogo de la Agencia Federal para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades (Agency for Toxic Substances and Disease Registry ATSDR, en inglés) el autor principal del estudio.  “Aprendimos que aunque los síntomas de estrés postraumático se resolvieron para algunos entre nuestro primer y segundo estudio, los síntomas para una cantidad aún más grande empeoraron entre los dos estudios”.

De los adultos expuestos al WTC sin historial previo de estrés postraumático, la proporción que reportó síntomas aumentó de 14% en la encuesta de 2003-2004 a 19% en 2006-2007, casi cuatro veces el promedio de síntomas vistos típicamente entre los adultos estadounidenses.  Las personas más traumatizadas fueron los transeúntes, como viajeros y turistas.  Un 23% reportaron síntomas en 2006-2007.  Tres cuartos (75%) de los participantes que reportaron síntomas de estrés postraumáticos durante la encuesta dijeron que no habían recibido tratamiento el año anterior.  El Registro de Salud del WTC, junto con el Centro de Salud Ambiental del WTC de la Corporación de Salud y Hospitales de la Ciudad de Nueva York (HHC, en inglés), ha empezado gestiones de apoyo a fin de asegurar que los inscritos con cualquier afección relacionada al WTC reciban recomendaciones activas para tratamiento.

Los adultos expuestos al desastre experimentaron un aumento rápido en diagnósticos de asma inmediatamente después de los ataques.  Se diagnosticaron nuevos casos a un ritmo de 6 veces superior al índice nacional durante los primero 4 meses después del 11-S.  Cuando se realizó la encuesta 2006-2007, 10% de los participantes habían sido diagnosticados con asma recientemente.  Pese a que la cantidad de personas que reportaron diagnósticos aumentó aún tres a cinco años después, no aumentó la cantidad de los que reportaron nuevos inicios de síntomas.  De todos los participantes, los trabajadores de rescate y recuperación tuvieron el índice más alto (12%) de asma nueva, y sus riesgos duplicaron al llegar al lugar del WTC el 11 de septiembre o trabajaron más de 90 días.

Los 50,000 participantes del estudio incluyeron sobrevivientes del colapso de las Torres Gemelas, trabajadores de rescate y recuperación, y voluntarios que respondieron temprano o trabajaron en el lugar del WTC por mucho tiempo.  También incluyeron transeúntes, personas que regresaron a trabajar en el Bajo Manhattan, y personas que vivían alrededor.  El estudio indicó, por primera vez, que las personas que hallaron una capa densa de polvo al regresar a sus hogares u oficinas tenían mayor riesgo de desarrollar asma nueva.

“Gracias a la cooperación de nuestros inscritos en todos el país, este estudio tiene el potencial de ayudar a comunidades, organismos gubernamentales y socorristas a prepararse para responder a desastres futuros”, dijo Lorna Thorpe, subcomisionada de DOHMH para epidemiología y coautora del estudio.  “Nuestros hallazgos confirman que, después de un ataque terrorista, las afecciones de salud físicas y mentales pueden persistir durante años en las personas expuestas directamente si no son identificadas y tratadas en el principio”.

Acerca de la data

El estudio fue basado en data del Registro de Salud del World Trade Center.  El Departamento de Salud y el CDC monitorearon a más de 71,000 personas que se inscribieron voluntariamente y fueron expuestas directamente al desastre.  Durante el 2003 y el 2004 se recolectó por primera vez información sobre sus experiencias y estatus de salud (dos o tres años tras el evento) y nuevamente de 2006 a 2007 (cinco a seis años después del evento).  Más de 46,000 adultos, o 68% de los inscritos originales, participaron en ambos estudios. 

Acerca de la publicación

Estos hallazgos fueron publicados en el Journal of the American Medical Association, una revista internacional publicada 48 veces al año.  Para más información por favor visite la página inicial de la revista: http://jama.ama-assn.org/

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