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Comunicado de Prensa # 064-08
miercoles 24 de septiembre de 2008

CONTACTO: (212) 788-5290
Jessica Scaperotti/Sara Markt (pressoffice@health.nyc.gov)



Más de 750,000 neoyorquinos están en peligro de sufrir un ataque cardiaco o un derrame cerebral debido a la presión arterial alta incontrolada

Los niveles de sal de los alimentos procesados son una de las principales causas evitables; Los índices son extremadamente altos entre los neoyorquinos afroamericanos

24 de septiembre de 2008 – Más de tres cuartos de millón de neoyorquinos están en mayor riesgo de sufrir un ataque cardiaco o un derrame cerebral debido a la presión arterial peligrosamente alta, según muestra un nuevo estudio del Departamento de Salud. De los casi 1.5 millones de neoyorquinos adultos con presión arterial alta, más de la mitad (53%) no tienen controlada su afección. Además, debido a que la presión arterial alta a menudo avanza silenciosamente, un acontecimiento catastrófico podría ser el primer síntoma que muchos de ellos experimenten. La presión arterial alta es una de las causas principales de la enfermedad cardiaca y los derrames cerebrales, los que juntos acaban con la vida de más de 24,000 neoyorquinos cada año.
Los nuevos hallazgos, publicados hoy en el diario Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes (Circulación: calidad cardiovascular y resultados), provienen de la innovadora encuesta Examen de Salud  y Nutrición, realizada por el gobierno de la ciudad en 2004.  En la encuesta se utilizaron entrevistas, exámenes médicos y análisis de laboratorio para evaluar una variedad de afecciones médicas que van desde la depresión hasta la diabetes. Se utilizaron los valores de la presión arterial de casi 2,000 neoyorquinos para medir la preponderancia de la hipertensión en la Ciudad de Nueva York, y para determinar si se estaba diagnosticando a los residentes afectados y si estos estaban obteniendo el tratamiento necesario para controlar la afección.

Una afección común

En general, se encontró en la encuesta que uno de cada cuatro neoyorquinos adultos (26%) tiene presión arterial alta, comparado con el 30% a nivel nacional. El índice local se eleva a 71% entre los neoyorquinos mayores de 65 años. El estudio muestra índices similares entre hombres y mujeres, pero surgen discrepancias marcadas entre grupos raciales y étnicos, tal y como sucede a nivel nacional. Aproximadamente el 33% de los neoyorquinos afroamericanos sufren de presión arterial alta, comparado con el 21% de blancos. Por consiguiente, es más probable que los neoyorquinos de raza negra mueran de enfermedades cardiacas o de un derrame cerebral que los neoyorquinos de raza blanca.  Si se eliminara esta disparidad, morirían 800 menos neoyorquinos afroamericanos cada año. La presión arterial alta también fue común entre hispanos, ya que afecta al 26% de ellos.

“La presión arterial alta sigue siendo una asesina silenciosa y estamos fracasando en detenerla”, expresó el Dr. Thomas R. Frieden, Comisionado de Salud de la Ciudad de Nueva York. “Se puede evitar en gran medida si disminuimos el consumo de sal en nuestra dieta, realizamos más actividad física y mejoramos nuestra alimentación; y se puede controlar con medicinas seguras y económicas. Desgraciadamente, menos de la mitad de los neoyorquinos con hipertensión la tienen bajo control. La presión arterial alta provoca ataques cardiacos y derrames cerebrales. Controlarla mejor salvaría muchas vidas y disminuiría las disparidades de salud existentes entre los neoyorquinos de raza negra y blanca”.

Una respuesta inadecuada

Los nuevos hallazgos sugieren que el sistema de salud de la Ciudad de Nueva York no está diagnosticando y controlando la presión arterial alta. Casi todos los neoyorquinos adultos (99%) afirman haberse revisado la presión arterial; no obstante, el 17% de los que padecen de hipertensión no sabían que la tenían. El diez porciento (10%) de quienes tienen hipertensión sabían que la padecían, pero no estaban recibiendo tratamiento. Las personas sin seguro médico o sin un proveedor de atención médica habitual tenían menos probabilidades de ser diagnosticadas y tratadas eficazmente, pero muchos neoyorquinos no fueron tratados a pesar de tener acceso a servicios médicos. El 83% de las personas con hipertensión incontrolada indicaron que tenían seguro médico. Estudios sugieren que los proveedores de atención médica a menudo carecen de las herramientas necesarias para vigilar y controlar la hipertensión y otras afecciones crónicas. El Departamento de Salud está trabajando para crear y promover expedientes de salud electrónicos que puedan mejorar la salud de los pacientes.

¿Qué causa la presión arterial alta?

Blood pressure levelsLa hipertensión está estrechamente vinculada con los altos niveles de sal en la dieta. El consumo de sal ha aumentado desde la década de los 70. Los estadounidenses consumen ahora casi el doble de la cantidad de sal recomendada cada día, principalmente debido a que los alimentos preparados tienen cantidades de sal excesivas. Más de tres cuartos de la sal ingerida provienen de alimentos procesados y los consumidos en restaurantes, y menos del 10% proviene del salero, lo que dificulta reducir nuestro consumo de sal voluntariamente.

Otros países han logrado disminuir los niveles de sal en los alimentos empaquetados y procesados, gracias a la colaboración con la industria.  En Finlandia y el Reino Unido, por ejemplo, reformas voluntarias por parte de la industria de alimentos han producido reducciones significativas en el consumo de sal. Muchos productos vendidos en este país tienen niveles de sal más altos que los que se venden en otros países.

Tome el control: Cómo prevenir y controlar la presión arterial alta

La presión arterial es la fuerza con que la sangre empuja las paredes de las arterias. Si la presión permanece elevada durante mucho tiempo, puede precipitar derrames cerebrales, ataques cardiacos, insuficiencia renal y la muerte. La presión arterial se mide con dos cifras (sistólica y diastólica), colocadas una encima de la otra. Un valor normal es aquel inferior a 120/80. Dos o más valores por encima de 140/90 califican como hipertensión.

Cambios simples en su estilo de vida pueden disminuir la presión arterial.

  • Limite el consumo de sal (sodio) en su dieta.
  • Haga al menos 30 minutos de actividad física moderada (como una caminata rápida) al menos 5 días a la semana.
  • Si fuma, deje de hacerlo ahora. Fumar duplica con creces el riesgo de sufrir un ataque cardiaco en personas con presión arterial alta.
  • Si tiene sobrepeso, perder tan poco como 10 libras puede disminuir su presión arterial.
  • Coma más frutas, verduras y granos enteros. Escoja productos lácteos bajos en grasa y carne magra y pescado.
  • Limite el consumo de alcohol.

 

“Más ejercicio, menos sal y más frutas y verduras; estas son las claves de la prevención”, expresó la Dra. Sonia Angell, Directora de Prevención y Control de Enfermedades Cardiovasculares y autora principal del estudio. “Y cuando la dieta y el ejercicio no son suficientes, los medicamentos funcionan, pero hay que tomarlos diariamente, incluso si se siente bien”.

Conocer sus cifras y revisarse la presión arterial periódicamente puede ayudar a controlarla. Si usted no conoce sus valores, visite su farmacia local. Muchas ofrecen ahora revisiones gratuitas de la presión arterial. Para obtener más información sobre la presión arterial alta, visite: www.nyc.gov/html/doh/downloads/pdf/public/dohmhnews6-04.pdf.

Esfuerzos del Departamento de Salud para reducir la presión arterial alta

El Departamento de Salud está colaborando con el sistema de atención médica y la comunidad para bajar la presión arterial alta. Algunos de estos esfuerzos incluyen:

  • Desarrollar y promover expedientes de salud electrónicos para ayudar a los médicos a proveer atención preventiva y controlar las afecciones crónicas. Hasta la fecha, más de 750 médicos se han afiliado al Proyecto Información de Atención Primaria (Primary Care Information Project) del Departamento, lo que ha beneficiado a más de 750,000 pacientes.
  • Proveer aparatos para medir la presión arterial a farmacias, y distribuir aparatos portátiles para su uso en el hogar, en las zonas más profundamente afectadas de la ciudad.
  • Capacitar a miembros de organizaciones religiosas para que realicen mediciones de la presión arterial. (Se ha capacitado a más de 275 personas.)
  • Trabajar con el Equipo Especial de Política Alimenticia (Food Policy Taskforce) del alcalde para promulgar normas que reduzcan la cantidad de sal en las más de 225 millones de comidas y refrigerios suministradas por el gobierno de la Ciudad de Nueva York cada año.

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