Relatos Verdaderos

A continuación se dan algunos ejemplos de la forma en que los Centros de Apoyo al Cuidador han ayudado a personas como usted.

Rosa cuida a su esposo desde hace 8 años, cuando él tuvo un derrame cerebral. Hace muchos años que ella no va al médico. Aunque ahora le resulta más difícil bañar y vestir a su esposo, no le parece bien dejar que estas tareas las realicen personas extrañas. Ahora el hijo de Rosa está preocupado por la salud de su madre.

Cuando Rosa y su hijo hablaron con una trabajadora social en uno de los Centros de Recursos para Cuidadores, ella les ayudó a ubicar una agencia vecinal que pudo preparar un plan de cuidados con la familia. Rosa contrató a una asistente a domicilio con experiencia que le ayuda a cuidar de su esposo. Rosa también está viendo periódicamente a un médico de su vecindario.


Inez, una madre de dos niños de edad escolar, ha estado cuidando de su padre anciano desde hace cinco años. A ella le resulta difícil equilibrar las necesidades de todos los miembros de la familia.

Cuando Inez llamó a uno de los Centros de Recursos para Cuidadores, habló con una trabajadora social que le prestó mucha atención. Su padre asiste ahora a un programa diurno tres tardes a la semana. A él le gusta el programa e Inez, al tener así algo de tiempo libre pudo inscribirse en un grupo de apoyo de cuidadores en el que puede expresar sus sentimientos, compartir ideas y recibir la comprensión que necesita.


El Sr. R. se acercó por primera vez al Centro de Recursos para Cuidadores una cálida tarde de septiembre, cuando uno de sus trabajadores sociales visitó la residencia con servicios asistenciales donde vive el Sr. R. Con lágrimas en los ojos, el Sr. R. le explicó que realmente no podía "ajustarse" a la vida en la residencia. El trabajador social llevó al Sr. R. a un lado para poder hablar en forma más privada. En un fresco rincón de la sala común, el Sr. R. le contó cómo, a la edad de 89 años, se encontró viviendo en esta residencia y asumiendo el papel de cuidador primario de su esposa de 87 años de edad. La Sra. R. sufre de Alzheimer y el Sr. R. se fue entristeciendo cada vez más debido al deterioro de la salud de su esposa y al hecho de tener que abandonar el hogar que compartían desde hacía 32 años. Después de escuchar el relato lleno de frustraciones del Sr. R., el trabajador social le explicó los servicios que proporciona el Centro de Recursos para Cuidadores -- información y referimientos, orientación de apoyo individual, grupos de capacitación y apoyo de cuidadores, ayuda con los beneficios y derechos, y cuidados paliativos limitados. Los dos intercambiaron números de teléfono y el trabajador social informó al Sr. R. que el Centro de Recursos para Cuidadores se pondría en contacto con él.

Durante los cinco meses siguientes el Sr. R. tuvo acceso a una serie cada vez más amplia de servicios a través del Centro de Recursos para Cuidadores. Numerosas visitas al domicilio del Sr. R. le revelaron al personal del Centro que, como sucede con muchos cuidadores, el estado de salud del Sr. R. era preocupante. El trabajador social del Centro alentó y finalmente ayudó al Sr. R. a hacer una cita con el médico para evaluar sus fluctuantes niveles de azúcar en sangre. Con la participación activa del Sr. R., el trabajador social remitió al Sr. R. a GMHOS (Servicios de Salud ,ental) para que pudiera recibir una orientación más dedicada y un tratamiento para su depresión. Para que el Sr. R. tuviera mayor libertad de movimiento y un descanso de la tensión de tener que cuidar a otra persona, el Centro de Recursos para Cuidadores estableció una sesión de cuidados de relevo de 4 horas, una vez por semana. A medida que la situación fue evolucionando y estabilizándose, el Sr. R. expresó mayor interés en encontrar actividades interesantes para él y su esposa fuera de la residencia con servicios asistenciales. El trabajador social facilitó entonces el ingreso de la Sra. R. a un programa diurno para pacientes con Alzheimer, 2 días por semana. En el lugar donde se desarrollaba el programa diurno, el Sr. R. pudo participar en otras actividades que se ofrecían para personas de la tercera edad.

Actualmente, el Sr. R. ha empezado a expresar interés en planificar sus finanzas a largo plazo, aun cuando su hija alienta s sus padres a mudarse varios estados al sur, para poder cuidarlos mejor. El Sr. y la Sra. R. celebraron su 64to. aniversario de bodas la semana pasada. Cualesquiera sean sus planes futuros - independientemente de dónde celebren el Sr. y la Sra. R. su 65to aniversario - el Centro de Recursos para Cuidadores seguirá siendo un recurso para ellos mientras sigan en el plan de cuidadores.


La Sra. L. es una mujer soltera de 52 años de edad que se comunicó con el Centro de Recursos para Cuidadores por primera vez en marzo de 2003. En esa oportunidad, ella se esforzaba por cuidar a su madre anciana que sufre de demencia avanzada y requiere asistencia total en sus necesidades de todos los días.

La Sra. L. también está enferma. Tiene una dolencia física degenerativa e impedimentos ambulatorios. No puede mantener un empleo seguro y permanente a largo plazo, y trabaja por día. En el momento del contacto inicial, no tenía seguro médico y no podía atender sus propias necesidades médicas.

El Centro de Recursos para Cuidadores manejó el caso, le proporcionó cuidados paliativos, información y orientación de apoyo y ayudó a la Sra. L. a obtener cuidado a domicilio las 24 horas para su madre a través de Medicaid. La Sra. L. recibe adiestramiento continuo como cuidadora, y apoyo de grupo a través del Centro, donde aprende a cuidar mejor de su madre y participa en un grupo de apoyo mutuo entre pares. El programa del Centro también le ayudó a obtener seguro médico para la atención de su salud y le proporcionó fondos de emergencia limitados.

Con el apoyo del Centro de Recursos para Cuidadores, la Sra. L. ha podido sostener una situación mucho más estable para ella y su madre.


Otro Centro de Recursos para Cuidadores se especializa en trabajar con abuelos que crían a sus nietos. María es una abuela que cuida a su nieto de 8 años de edad, Adam. La madre de Adam, Nikki, murió de cáncer en 1999. Antes de morir, Nikki designó a su madre María como tutora de reserva para Adam. Cuando Nikki murió, el Centro de Recursos para Cuidadores ayudó a la familia durante el período de ajuste, contribuyendo a aliviar el dolor y la pérdida de la familia, específicamente para Adam. Adam se está ajustando bien a la pérdida de su madre. Antes de morir, Nikki tuvo una charla franca y honesta con Adam acerca de su muerte y de lo que ésta significaba. María estuvo presente durante estas conversaciones. Adam quiso, y se le permitió, participar en los preparativos del funeral de su madre, y habla con libertad de su madre con su abuela.

Asimismo, el Centro de Recursos para Cuidadores colaboró con la familia para facilitar el acceso a ciertos derechos, en nombre de Adam, incluido el traspaso del arrendamiento a María para garantizar la continuidad de la vida hogareña del niño. Aunque la muerte de Nikki fue traumática para toda la familia, colaborar con ellos durante el período de dolor y ajuste ha sido fundamental para ayudar tanto a María como a Adam a sobrellevar la nueva configuración de la familia.


Juana, de 65 años de edad, es la cuidadora de sus tres nietos de 11, 12, y 13 años. Ha estado cuidando a los niños de 12 y 13 años desde que nacieron, y al de 11 años desde la muerte de su madre, en diciembre. Sufre de depresión, alta presión sanguínea, diabetes y artritis. Un Centro de Recursos para Cuidadores colaboró con Juana para ayudarle a redactar su propio testamento en el que designaba un cuidador para sus nietos en caso de que ella no pudiera seguir cuidándolos. Durante el proceso de la redacción de su testamento, Juana reveló que había tenido muchas dificultades al criar a sus propios hijos cuando llegaron a la adolescencia y afirmaron su necesidad de más independencia, y teme volver a vivir estas mismas experiencias al criar a sus nietos. El personal del Centro de Recursos para Cuidadores ha ayudado a Juana a enfrentar sus sentimientos de fracaso al mismo tiempo que elaboraba un plan para los niños en caso de que su salud le impidiera seguir actuando como cuidadora primaria.