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La redacción de un testamento

El testamento es una declaración legal de la forma en que una persona desea que se disponga de sus posesiones después de su muerte. El testamento debe ser redactado por un abogado. Ninguna persona debe redactar su propio testamento por más pequeños que sean sus bienes.

A través del testamento, la persona imparte instrucciones sobre la forma en que se distribuirán sus bienes entre parientes, amigos y sociedades de beneficencia. Cada persona tiene absoluta libertad sobre cómo y a quién se distribuirán sus bienes después de su muerte.

Existe, sin embargo, una excepción. Si la persona que muere deja un cónyuge superviviente, deberá dejarle a este cónyuge al menos la mitad neta de sus bienes si no tienen hijos, o al menos un tercio si hay uno o más hijos. Si los bienes del difunto son considerables, la parte del cónyuge superviviente podría colocarse en un fideicomiso.

En el testamento, el difunto podrá distribuir los bienes sucesorios ya sea en sumas monetarias o en partes porcentuales o usando ambos métodos. Por ejemplo, "$5,000 a cada nieto y de la suma restante, la mitad a mi esposa y la mitad en partes iguales entre mis hijos".

En su testamento, el difunto nombrará a un albacea para que cobre, administre y distribuya la sucesión. El albacea puede ser un pariente, amigo o, si los bienes sucesorios son considerables, un banco o una sociedad fiduciaria. El albacea seleccionará a un abogado para que autentique ("probate") el testamento.

Para autenticar un testamento, el abogado, en nombre del albacea, peticionará al tribunal cartas testamentarias. Después de que el albacea reciba dichas cartas, todos los bancos, corredores y compañías en las que el difunto tuviera acciones, transferirán los bienes a nombre del albacea.

A su vez, el albacea, después de pagar los gastos funerarios, deudas e impuestos (si fuera el caso), distribuirá a las personas nombradas por el difunto las participaciones en las sumas indicadas en el testamento.

Muchas personas creen que si uno muere sin hacer un testamento, los bienes y pertenencias personales pasarán automáticamente a su cónyuge, compañero o hijos. Sin embargo, esto es sólo parcialmente verdadero. En realidad ellos pueden recibir menos de lo que usted esperaba debido a las leyes que rigen las sucesiones. Redactar un testamento, por lo tanto, es un paso esencial para asegurar que sus bienes sucesorios se distribuyan de la manera que usted quiere después de su muerte, y por el albacea de su elección.

Algunas personas tratan de ahorrar dinero redactando sus testamentos por su cuenta. Lamentablemente, ¡un testamento mal escrito puede ocasionar más problemas que no tener ningún testamento!