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Carta poder duradera

La carta poder duradera es una de las herramientas de planificación más poderosas que un abogado puede recomendar a un cliente, no sólo para la planificación sucesoria, sino también para Medicaid y otros programas de derechos.

Cuando una persona (el mandante) firma un poder, le da a otra persona (el agente) la facultad de actuar en su lugar y en su nombre para administrar sus bienes y asuntos. Las facultades del agente pueden ser amplias y tan abarcadoras como para incluir casi cualquier acto que podría haber realizado el mandante. Deberá tenerse en cuenta, sin embargo, que en general los actos que son de naturaleza inherentemente testamentaria, tal como la autoridad de hacer o revocar un testamento, no pueden delegarse en un agente.

El poder puede ser o bien un poder "general" mediante el cual el agente puede realizar casi cualquier acto que podría haber realizado el mandante por su cuenta en relación con la administración financiera de sus asuntos, o un poder "limitado" mediante el cual el agente tiene una o más facultades específicas, tal como la facultad de vender una propiedad en particular a un comprador determinado en una fecha precisa.

Un solo mandante puede nombrar a uno o más agentes que pueden estar autorizados a actuar ya sea "conjuntamente" o "individualmente" (por separado sin la firma de los otros agentes).

La carta poder "duradera" es diferente del poder común en el sentido de que no pierde su capacidad de operar cuando el mandante queda discapacitado. El poder permanente dispone que las facultades otorgadas al agente no se vean afectadas por la discapacidad o incapacidad subsiguiente del mandante ni por el lapso de tiempo.

Al redactar poderes, deberá prestarse atención a conferir las facultades con la mayor especificidad posible a fin de evitar la posibilidad de que un tribunal interprete una omisión específica como una intención de no otorgar esa facultad específica. Una determinación judicial de esta naturaleza podría perjudicar seriamente los bienes del mandante.

El poder para la administración de bienes en el caso de una persona gravemente enferma o discapacitada es especialmente útil en situaciones en que los bienes de la persona son modestos y, consecuentemente, no justifican los gastos relacionados con otra técnicas de planificación, tales como fideicomisos o tutelas.

La gran ventaja del poder permanente es que permanece vigente después de la discapacidad del mandante. El agente, por lo tanto, puede actuar inmediatamente al producirse la discapacidad del mandante para administrar sus bienes o adoptar distintas medidas sin iniciar procedimientos de tutela costosos y prolongados para obtener la autorización del tribunal en relación con dichas transacciones.

En algunos estados, el mandante puede delegar al agente, en el poder permanente, varias facultades de atención médica además del control de sus asuntos financieros. En el estado de Nueva York, sin embargo, un poder para la atención médica o un poder de atención de salud debe ser un documento separado de otro tipo de poder.