La tarea de cuidar

Cuidar a otras personas puede ser gratificante, una oportunidad para mejorar o profundizar la relación existente. Sin embargo, cuidar a otras personas también refleja un cambio de papeles, tales como cuando el hijo adulto empieza a brindar cuidado personal a uno de sus padres o a otro pariente, uno de los cónyuges cuida al otro que ya no puede cuidarse por sí mismo, o el abuelo (ENLACE a la sección de Abuelos) asume el rol de ser padre de un nieto.

Ajustarse a este nuevo rol puede significar adquirir aptitudes desconocidas. A menudo hay poco tiempo para prepararse. Coordinar el trabajo, la familia y otras obligaciones se complica ahora con el cuidado de otra persona.

Es importante reconocer que esta responsabilidad adicional es asumir el rol de cuidador. Puede ser una experiencia maravillosa; pero también puede ser agotadora y muy frustrante. En estos casos, sepa que cuando llegue el momento puede encontrar ayuda en su propio vecindario.

A continuación se presentan algunas pautas que puede tener presente durante sus actividades de cuidar de otra persona: